#unmilagroparaAltamira

I
La performatividad política de la ironía en Twitter puede explicar el éxito electoral de Altamira mucho mejor que cualquier smoke-seller emergente del vacío de la nueva ecología mediática. En cierta forma, ahí también se oculta el germen regresivo de un movimiento simbólico interesante. La política como broma.

II
El “rescate irónico” de un partido minoritario (y simpático y legítimo) como el troskismo, en realidad, también se deja leer como la fase performativa de una voluntad electoral ociosa, dispuesta incluso a dejarse arrastrar hacia la ejecución de su propia broma. Aurea mediocritas que el dictum del “revival de la política” parecía haber dejado lejos y que tampoco puede dejar de colocarse en serie con otras performatividades de Twitter y Facebook -¿más performativas aún?-, como las que tienen lugar en Londres.

III
La verdadera pregunta es: ¿Twitter crea o difunde?