Tres lecciones que están aprendiendo los grandes medios online

Las ediciones online de los diarios están transformándose silenciosamente. Hay muchísimo para decir en este terreno y aún más para hacer. Las arquitecturas buscan orientarse a usos más flexibles y personalizables. Después de una década online, los diarios están diseñando su naturaleza virtual.

La explosión de Youtube y las nuevas formas de leer en la web, relacionadas directamente con la participación de los usuarios, están influyendo sensiblemente a los diarios online. El Washington Post –un pionero del multimedia- no para de renovarse. En la escena local, Clarín es el que por ahora que va más lejos. Notas que son sólo títulos en “Último momento” y una impresionante cantidad de videos diarios. Lección número uno del último año: No va más eso de los especiales audiovisuales. Ahora todo el diario es multimedia.

Porque si los blogs marcaron la matriz participativa y de actualización, YouTube generó –o, esta generando- los nuevos parámetros de compresión informativa y los contratos de lectura post internet. Lección numero dos del último año: Un diario ya no es un diario. Es un medio mucho más complejo que se debate entre lectores y usuarios, entre arquitectura y contenido.

Así como el tiempo real es el concepto temporal de actualización, el multimedia y las nuevas formas de leer y escribir son los nuevos marcos espaciales. Los diarios están dejando de ser generalistas para transformarse en nuevos medios/soportes personalizables. Pero cuidado, la personalización corre sobre las arquitecturas más que sobre los contenidos.

El impacto de todo el software social no puede leerse solamente en cantidad de blogs o videos subidos a Youtube. Eso es sólo una perspectiva cuantitativa del fenómeno. La forma en que contamos las historias, los marcos periodísticos y los contratos de lectura están en plena metamorfosis.

Los “modos YouTube” y la arquitectura “social” de la llamada Web 2.0 influye de maneras menos lineales de las que pensamos en los grandes medios. El binarismo forma y contenido se ha disuelto para siempre. Eso sí, el problema esta vez no se resuelve pensando, porque en tiempos de la informacionalización –i am sorry- ni el periodismo se salva: La gran virtud moderna de pensar sin hacer está tan rancia como la de hacer sin pensar. Ahora quien no piensa no hace y quien no hace es incapaz de pensar. Lección número tres del último año: Piensen, es decir, hagan.