Todos los marketineros a estudiar teoría de las redes

En 1995 las empresas que inauguraban sus páginas web explicaban que “hay que estar en internet”. Mucho más tarde, con la onda expansiva de la explosión de las puntcom, comprendieron que además de estar deberían ser y hacer cosas que ante no hacían. Debieron repensarse y muchas aún siguen haciéndolo.

Desde hace cuatro años con los blogs, y más recientemente con la web 2.0, se abre un nuevo dilema. ¿Qué hacer con tanto software social? Para qué les sirve a las empresas y organizaciones, para qué a los clientes y públicos diversos. Ahora se ve clarísimo. Era mucho más difícil que abrir un blog y creerse 2.0.

Año 2006. “Hay que tener presencia en los mundos virtuales”, sostienen muchos. Y abren sucursales en Second Life que sirven para poco y nada, salvo alguna nota en un diario o una fatua repercusión mediática. Ahí se termina el proyecto. Una vez más, el mito del “hay que estar”.


Fetichismo digital y viejas ideas para entornos completamente nuevos. La moraleja no es tanto que el mundo cambió con las nuevas tecnologías digitales, como que nosotros cambiamos todo el tiempo y lo transformamos permanentemente.

Tan perplejos nos deja la sociedad de la información que creemos que todo es nuevo (menos nosotros, “que ya sabíamos”), cuando nosotros somos quienes vivimos en el rediseño permanente. El marketing y la ficción PR, son la muestra del atraso y se encuentran en el zaguán del fracaso. Aún se asumen como espectadores especialistas, pero siguen pensando en términos de arriba a bajo, mientras que a las organizaciones les proponen estrategias par a par.

Último aviso: todos los marketineros a estudiar teoría de las redes y a transformarse en serio en sujetos de nuevas prácticas. O morir en el intento.