Voy a decir algo sobre The Long Tail

Incluso a riesgo de convertirme en un hereje de la economía digital, lo diré. Si bien nunca me terminó de cerrar la teoría de Chris Anderson, después de leer este artículo en Slate entendí que es tan estúpido convertirla en la panacea como rechazarla en bloque.

The Long Tail no es una ley, como muchos webdocerólogos creen. Es apenas un modelo imperfecto que no siempre aplica y que como modelo de negocios lineal no sirve para nada.

Como economía de la información tiene mucha más proyección. Como terreno político de los discursos sociales aún más. En la larga cola, que a veces no es tan larga, no hay tantas oportunidades de negocios como sí distribución de influencias.

The Long Tail me sirve menos para pensar en negocios que para diseñar una campaña política o publicitaria en red. Parece una mejor idea para traccionar discursos y sentidos que para generar ingresos a corto plazo. Es que, una “Long Tail” podría dar vuelta una elección.

Tampoco me quiero poner taaaann gramsciano pero, por ahí, hay que tachonear el cuadrito de Anderson y reescribirlo como the new political place.