Tecnologías de la amistad: el arte de conectar a la gente

venus.JPGLas redes sociales se expanden por todos los ámbitos y comienzan a transformarse en la forma más amplia y afianzada de la Web de los últimos meses. Los experimentos colectivos que hace unos años eran incipientes redes distribuidas en la periferia de la actividad on line –pero también aproximaciones teóricas finísimas como las de Manuel Castells–, actualmente devienen el núcleo conceptual del funcionamiento de la Web.

Pero, a veces, desde la Argentina, las redes sociales se sienten lejos. Todo el tiempo se presentan –en inglés– como manifestaciones emergentes de los usuarios de internet más conectados de un imaginado primer mundo. Sin embargo, las distancias no son tales y las propiedades emergentes de la red también son argentinas.

Y de ese rescate se encarga Reinaldo Laddaga en su reciente libro Estética de la emergencia cuando, analizando proyectos como Park Fiction y What’s the time in Vyborg? incluye al Proyecto Venus, para hacer una lectura de la reorientación actual de las artes.

El Proyecto Venus, sostenido por Fundación Start (Sociedad, Tecnología y Arte) e ideado por el artista argentino Roberto Jacoby, “es una microsociedad autogestionada, una red de grupos e individuos que quieren intercambiar bienes, servicios, habilidades y conocimiento”. Con más de 500 miembros, “es a la vez un juego económico y un experimento político, que está en cambio continuo gracias a las imprevisibles combinaciones de los proyectos y deseos de sus miembros”. Incluso, tiene una moneda propia, el Venus, que –como explican en el sitio de la experiencia– “opera como medio de intercambio y comunicación, como una herramienta de soberanía y como un símbolo de pertenencia al grupo”.

Jacoby, considerado uno de los primeros artistas conceptuales del mundo y que formó parte de la generación del Di Tella, involucrándose en proyectos rupturistas como Tucumán Arde, así lo explicaba en diálogo con educ.ar: “para participar del proyecto es necesario ofrecer un bien o un servicio en moneda Venus. Es la principal condición que representa la disposición a entrar en un intercambio con otros y hacerlo en términos que no son los del mercado convencional, sino de un mercado inventado libremente por un grupo de personas. Se compra y se vende cualquier cosa (no ilegal)”.

Conceptualmente, el Proyecto Venus esa una experimentación colectiva constante, que aquellos que participan de o estudian nuevos modos intercambio y las redes sociales no pueden soslayar. Se trata de “tomar lo mejor de internet”. Es por ello que el objetivo esencial está sintetizado en la expresión “tecnologías de la amistad”, esto es: “el arte de conectar a la gente. O también, de tejer redes, de cruzar fronteras simbólicas, de multiplicar las oportunidades de encuentros fértiles”. A diferencia de experiencias que proponen construir otras identidades, Venus insiste en que sus miembros tengan un rostro verdadero, y se presenten con sus verdaderos nombres.

Tal como explicó Jacoby a educ.ar, “uno de los pocos principios de Venus es no complicar las cosas, usar lo que está disponible, hacerlo en el momento en que a uno se le ocurre y no esperar grandes resultados ni apoyos. Haz lo que quieras cuando quieras con lo que tengas a mano. No hay tecnología más fabulosa que las personas, su cerebro, sus manos, su cuerpo, sus relaciones”.

El sitio del Proyecto Venus es www.proyectov.org. Allí se puede acceder a novedades, agenda, ofertas y pedidos, editoriales, galerías e información sobre “los venusinos”, es decir, los miembros activos de esa red social pionera en nuestro país, que también es una propuesta de apropiación y diseño de tecnologías desde prácticas y usos innovadores, y una investigación colectiva sobre el arte de conectar a la gente.

Post original en educ.ar – Sociedad de la información