Memorias catódicas
No me gustan los discursos sentimentales. Es más, prefiero siempre la onda negativa antes que la positiva. Positivistas hay muchos. No hay muchas verdades, sí hay una: a los positivistas el mundo los recibe con los brazos abiertos. Los negativistas, en cambio, son artesanos. Somos artesanos en medio de todo eso que llena a la Realidad. Y no estoy tratando de plagiar el espíritu de Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno en un sentido demasiado incorrecto.