Sucesos argentinos en 3D


Jorgelina Santamónica, junto a su avatar, Andrea Samas, que en SL es diseñadora de indumentaria. [Foto: Daniel Pessah, La Nación.]

Gastón Roitberg se transformó en Gastón Reuven para entrar en Second Life y escribió la nota de tapa de La Revista del diario La Nación sobre la vida argentina en el ciberplaneta (No se pierdan los SL Expendientes). Mi avatar escribió la columna que acompaña la nota de Gastón:

Sucesos argentinos en 3D
Por Pablo Mancini

Cuando entré por primera vez en Second Life había unos 70 mil avatares. Fue hace más de un año, el ciberplaneta era cien veces más chico y había tres o cuatro argentinos. Second Life no era un boom y ninguna empresa se había instalado allí.

Ahora las cosas son distintas: hay casi diez millones de residentes, decenas de empresas y universidades, y unos siete mil argentinos.

Erik Perry (Leonardo Penotti en la vida real) fue el primero que conocí. Andaba por el metaverso como quien ha vivido toda su vida en el barrio y, créanme, es todo un experto de la realidad virtual. Sus construcciones, como la réplica del monumento a la Bandera o el anfiteatro que construyó para que Jorge Lanata hiciera su programa de radio en Second Life, dan que hablar.

Robbie Peckham fue el segundo avatar argentino que conocí. Tiene joyas y un perro virtual que lo acompaña a todas partes. Es uno de los gauchos excéntricos en ese mundo, junto a Papalopulus Kobolowski (Felipe Soto, en Banfield), que fue el protagonista de la primera boda virtual, y Daniel Goldenberg, que montó un casino en una esquina del metaverso.

Entre partidos de fútbol, que también los hay, están quienes se pasean con su mate virtual o usando remeras alusivas a Carlos Gardel. Nat Oliva, fotógrafa en sus dos realidades, los retrata.

Es que el arte no falta en el ciberplaneta: Clara Rustamova organizó la primera muestra de arte argentino, con obras de Xul Solar y Antonio Berni. Ferrán Krasopani, el músico argentino de Die Noia Futuriszka, logró hacer bailar a los creadores de Second Life con I kissed a linden (Yo besé a una linden), la canción que compuso inspirado en el metaverso. Si hasta el artista plástico Marcelo Lo Pinto está exponiendo en este momento su obra Emporio celestial de conocimientos benévolos en Second Life.

Los sucesos argentinos en tres dimensiones son tan recientes como intensos, y prometen un futuro institucional: el candidato a gobernador bonaerense, Francisco de Narváez, llevará su campaña a Second Life, y la Universidad Argentina de la Empresa anunció que tendrá su sede en el ciberplaneta. El desembarco argentino en Second Life, parece, recién comienza.