Softwares que cambian las cosas, sujetos que toman las riendas

Algunas veces, navegando por la web, encontramos sitios que brindan información que nos interesa y volvemos a ellos una y otras vez, y hasta los agregamos a nuestro lector de RSS. Pero la red evoluciona a un ritmo altísimo y a veces encontrar información interesante no es tan importante como decidir qué es lo que verdaderamente importa.

Las experiencias como digg.com lo cambian todo. Ya conocíamos Slashdot.org, un blog colectivo en el que cualquiera puede enviar una noticia para que sea publicada, pero la publicación en sí está moderada por los editores del sitio. Ese sistema de publicación y sus posibilidades de diseño de comunidad fueron el primer emergente de la información en red y de lo que Rheingold llamaría “multitudes inteligentes” .

Los sitios “diggidizados” están dando un paso más en los proyectos de noticias en comunidad. Gracias a un software de decisión colectiva los editores estáticos y restringidos han desaparecido. Son los usuarios quienes envían las noticias pero son también quienes deciden la importancia de los contenidos. Estamos hablando de un sistema de reputación dinámico que liquida las viejas categorías que usábamos para pensar a los medios, al periodismo digital y, en particular, a los criterios de “noticiabilidad”.

Los usuarios se convierten en editores; ya no sólo envían las noticias, también deciden cuáles merecen estar en la portada. Ninguno en particular, por supuesto, tiene el poder de decisión. Aquí el poder es colectivo y la decisión descentralizada, democrática y, literalmente, por votos.

Estamos hablando de comunidades productoras de contenidos, que filtran información y publican referencias y que, además, deciden el valor de cada una de ellas colectivamente. ¿Eso es todo? No. Hay más. Porque lo que aquí esta sucediendo es un rediseño de la categoría de audiencia. De hecho la audiencia está transitando un proceso de condensación con sus antiguos “Otros”: la audiencia produce sus propios contenidos, los suyos, los que atrapan su interés. Aunque esa producción no es nada más ni nada menos que un filtro de medios, aunque no sean producidos originalmente por el usuario que los envía. Aquí lo que cuenta es la selección, la depuración y los criterios entorno a un campo de interés.

Digg.com funciona de esta forma. Es un sitio de noticias tecnológicas que tiende a ampliarse, a abarcar otros campos. Tiene unos 500.000 visitantes únicos diarios, cifra que crece a 100.000 por mes; los miembros de Digg son alrededor de 140.000, cantidad que se duplica cada tres meses. Cada día se envían 1.500 notas para publicar.

El valor de Digg.com radica en “la sabiduría colectiva de la audiencia masiva de Internet para votar sobre cual contenido ellos creen que otras persona deben ver”, según su fundador, Kevin Rose. “Noticias importantes son aquellas noticias relevantes a una comunidad específica. Más que tener que ver con decisiones editoriales hechas por un numero limitado de gente, digg.com deja que la comunidad decida. Creemos en la sabiduría de la multitud. En ese sentido, digg ayuda a la gente a tamizar la ‘sobrecarga de información’ de la Web y el terabyte estimado de nuevo contenido que se agrega a la web cada día”.

¿Cómo funciona exactamente? Cuando una noticia es propuesta por un usuario es instantáneamente enviada a una cola de contenidos, a una instancia del software donde los contenidos esperan ser promovidos a la página inicial, a la portada. Los usuarios visitan el área temporal de contenidos y votan por la información que más les interesa. Las noticias más votadas se publican en la portada del sitio.

Los problemas con los que se topa este tipo de proyectos están cada vez más identificados: el spam , el autobombo de alguna información y los trolls (personas que escriben mensajes incendiarios para interrumpir la discusión o enfadar a los participantes).

Lo que cambia también son este sistema de publicación es la propuesta informativa misma. Porque, como dijimos, los contenidos propuestos no son originalmente producidos por quienes los envían; las noticias enviadas consisten de un link (donde está toda la información) más un breve comentario. El aporte es compartir el ejercicio de la búsqueda y del filtrado de información.

Algunas de las experiencias clonadas de digg.com son Menéame, Populicias, Blogocracia, BlogMemes, SocialPorn ( más conocido como el digg de la pornografía) y, recientemente, ihardware.es.

El creador del poderoso software que hace posible el funcionamiento de sitios como digg.com o meneame.net es Ricardo Galli, quien lo ha liberado bajo una licencia Affero General Public License, es decir, que cualquiera puede descargar el código fuente.