#SocialTV: entre el futurismo y la realidad

Los inventos tecnológicos siempre preceden a sus usos sociales, ya lo decía Raymond Williams en su clásico Television: Technology and Cultural Form. Desde que una determinada tecnología es creada, hay múltiples influencias, tensiones institucionales y apropiaciones individuales y sociales que determinan la forma en que ese prototipo se convertirá en un nuevo medio de comunicación.

La llamada televisión social (denominada de mil maneras como TV conectada, neo-televisión e incluso post-televisión) está sufriendo este proceso de condicionamiento, y los profesionales de la industria aún no saben con seguridad en qué se transformará. ¿Es la muerte del relato broadcasting? ¿La TV como medio de masas ya no agrupará a la familia en la mesa? ¿Cómo se establecerán los nuevos consensos sociales y en dónde? ¿Qué medio hegemonizará el ecosistema comunicacional? ¿Qué nuevo rol ocupará la televisión?

En la Feria Internacional de Electrónica CES, que se celebró esta semana en Las Vegas, se presentaron los gadgets que están revolucionando a la industria pero poco se habló en las coberturas periodísticas de la televisión como fenómeno cultural que está cambiando.

#La imaginación técnica al poder

En los suplementos de tecnología de los diarios de habla inglesa (The Telegraph, The Guardian, Seattle Times, entre otros) los periodistas se maravillaron con las nuevas TVs presentadas en CES. La forma en que ellos describen a los nuevos productos da algunas pistas para pensar cómo se predice que será el consumo dela TV social.

Los relatos son futuristas, e incluso eligen ejemplos de lo más disparatados para hablar de las TVs superdelgadas, HD, con tantas pulgadas que vuelven anacrónica la metáfora de la “pantalla chica”, conexión a internet, comandos sensibles al tacto y la voz, y hasta incluso 3D.

En el Seattle Times, por ejemplo, se comentó la existencia de un prototipo de un control remoto que capta ondas cerebrales, y cambia automáticamente de canal de acuerdo a si el usuario está relajado o concentrado. En el portal de tecnología C/NET, se volvieron locos conla TV4K, de 84 pulgadas, que tiene tantos pixeles extra que vuelve al exceso de calidad de la imagen imperceptible al ojo humano. Otros se encantaron con el Smart School Solution de Samsung, que propuso una tele al estilo pizarrón-electrónico para conectar las aulas a internet.

Proliferaron las noticias con muchos detalles técnicos, y la forma en que los medios están recibiendo a esta tecnología dice mucho sobre qué imaginarios despierta en la mente de los potenciales consumidores de la televisión social.

Los artículos anticipan y preveen innovaciones que se esperan como deseables por si mismas, como si la evolución de la oferta trajera aparejada, por sí misma, la expansión del mercado. La tecnología se vuelve factor determinante y deseable, más allá de las posibles aplicaciones que se puedan hacer de ella. Se cuestionan los grandes tamaños y los precios excesivos de los aparatos, pero no se ahonda en la revolución de las prácticas de consumo que pueden generar.

Como en los comienzos de la radio, cuando las publicaciones incitaban la imaginación técnica de los lectores como explica Beatriz Sarlo, en estos artículos predomina la visión utópica de la nueva TV y se la idealiza por su capacidad de “unirse” a otras plataformas y medios. Para ellos,la TV social es concebida como un polo multifuncional cuyo nuevo rol es el de estar hiper-conectada con la red global. Por supuesto que muchos más significantes están asociados con esta idea de la televisión inteligente o, mejor dicho, con una acepción determinada de lo “smart.”

#La ideología de lo “smart”

En principio, la TV no es la única tecnología que se describe como “smart.” Hay smart phones, y hasta incluso lava platos, heladeras y lavarropas inteligentes — algunos, incluso, lanzan alertas para notificar que es hora de sacar la ropa del aparato.

La retórica de lo “smart” cubre varios inventos bajo el paraguas de lo user-friendly: son inteligentes las máquinas que desarrollan tareas que de otra forma tendrían que resolver las personas. Se enfatiza su rol de facilitar las labores cotidianas. Lo “smart”, además, también significa desarrollar las interfaces “naturales” que se desprenden de los aparatos, como la posibilidad de interactuar mediante comandos de tacto, gestos y voz.

En un movimiento simultáneo, lo “smart” unifica a la TV social con una serie de electrodomésticos de uso casero. En este momento, para la jerga técnica, no hay demasiadas diferencias entre los últimos televisores y un micro-ondas, un ventilador o aspiradora. Todos son herramientas que sirven para el trabajo diario.

No es novedad que la televisión se narre como formando parte indispensable de la casa, junto con otros utensilios caseros. Cuando la televisión estaba comenzando en Argentina en la década del 50, Mirta Varela cuenta en La televisión criolla que se la pensaba como una continuidad de medios anteriores (el telégrafo, el teléfono, etc.) y se la configuró como “mueble” esencial de la vida hogareña.

Las revistas de divulgación científica, en ese entonces, contribuyeron en la construcción de este imaginario, y la forma en que las audiencias se apropiaron de este medio consolidó ciertas ideas sobre la televisión como inseparable del mundo cotidiano.

Con el paso de los años, se consolidó esta práctica de que la tele se consume en casa, en familia, y se reciben programas que no son disruptivos con el orden social, se acepta una programación que es más bien conservadora y se procura instalar el consenso social al evitar el conflicto. Hoy ya mirar “el flujo continuo” de la tele, que siempre “está ahí”, ya es cosa del ayer. La televisión ahora se usa.

#Mirar TV vs. usar la TV 

No hay duda de quela TV aglutinadora de las diferencias y poco problemática pertenece al pasado. Pero la nueva forma está aún inmadura y sujeta a muchas posibilidades. Cabe preguntarse cómo será la nueva TV Social si la pensamos desde los sueños de los cronistas de CES.

Todos ellos coinciden en que no conciben ala TV social como un medio aislado (su misma denominación lo indica) sino que refuerzan la idea de quela TV es una red, con múltiples conexiones. Los discursos parecen decir que lo que no se une, se pudre. Los medios autónomos, auto-referenciales y solipsistas son meros restos residuales de otra generación. Lo nuevo es lo mezclado.

Una de las discusiones que se instaló fuerte sobre el consumo de la TV es que ésta ya no se “mira” sino que se “usa”. El video de la publicidad de Google TV explica claramente de qué se trata esto: los programas ahora se miran on demand, ya no se respetan los clásicos horarios de programación, y el acceso es ilimitado y depende del usuario (Ya no insisten en el “Look at me” sino en el “It’s up to You”).

“La gente se está acostumbrando a las aplicaciones, y ven a la televisión, cada vez más, como centro de información. Se va a poder usar de la misma forma en que usamos la tablet, el iphone o el teléfono Android,” dijo Tom Campbell de Apple en una conferencia en CES.

En otro video, expertos de la industria reunidos en este evento mundial discuten en la charla “It’s not TV, it’s Social TV” por qué la televisión tiene que ser repensada desde su vínculo con otras plataformas como internet y en especial las redes sociales.

Chloe Sladden, directora de la sociedad de medios de Twitter, dijo que “hay una sincronía entre lo q la gente twittea y lo que ve enla TV. Sucede una conversación natural. Los ejecutivos dela TV pueden darle forma, incentivar las charlas.” Para su colega Lila King, directora de CNN, lo atractivo de twittear mientras se mira TV es: “ser parte de la historia mientras esta se desarrolla. Esto es algo completamente nuevo”.

En Twitter se acumulan debates y conversaciones y aumenta el “buzz” (el murmullo) en la red social en el prime-time televisivo y los programas de mayor rating, en general, son los más comentados. El star system habla en Twitter y las discusiones se continúan en la pantalla. Cuando uno es nuevo en Twitter, se recomienda seguir a las cuentas más populares, que no son nada más ni nada menos que las estrellas dela TV.

Pero que la TV sea social e hiper-conectada no comprende sólo la relación con Internet y las redes sociales: supone todo un abanico de cambios culturales y de transformaciones sociales gestadas en torno a la práctica de “usar la TV” (que reemplaza a la vieja fórmula de “mirar TV”). Algunas experiencias espectatoriales morirán y otras se están resemantizando en el día a día. Lo que estos inventos técnicos presentados en CES exhiben con alta dosis de futurismo, sólo podrán ser aterrizado en la realidad si los usuarios se los apropian y los hacen suyos. Porque la técnica propone, pero sólo la sociedad dispone.