Sobre el El Cisne Negro, de Nassim Nicholas Taleb

Parece una ironía: estás terminando de leer el último libro de Nassim Nicholas Taleb, El Cisne Negro, y de repente un hecho improbable, impredecible y de consecuencias imprevisibles, es decir, un cisne negro materializado en un temblor, sacude Lima durante varios segundos y te bautiza en el capítulo de sismos y movimientos telúricos, paralizándote mientras se raja el vidrio de la mesa y el mate cae al piso. Todo mientras creías que habías entendido que lo más inescrutable que ibas a encontrar en la ciudad eran un insólito festejo de Halloween y una infausta celebración de la canción criolla en plan pesadilla barrial.

Ya mudados de mesa y con el mate en su lugar terminamos con el librazo de Taleb, que lejos de paralizarnos, o de llevarnos al intento fatuo de encontrar métodos para predecir el próximo cisne negro, positivo o negativo, un Goolge o un 11 de septiembre, nos contagia el entusiasmo por la idea de poder diseñar un cisne negro, doméstico, organizacional o de la dimensión que nos dé el piné.

La retórica de Nassim Nicholas Taleb es firme, algo renegada y quejosa. Barre con bibliotecas, teorías y supersticiones académicas de toda extirpe. Economistas y hombres de negocios son sus principales víctimas, junto a otros crédulos incorregibles que, como Hobbes, creen que “de los mismos antecedentes se siguen las mismas consecuencias”.

Taleb propone a la Primera Guerra Mundial como el primer cisne negro moderno que (de nuevo, un hecho improbable, impredecible y de consecuencias imprevisibles) los relatos posteriores se encargaron de explicar construyendo certezas improbables y eliminando toda fuente de incertidumbre.

Nació en Líbano en el seno de una familia griega, hace años que estudia los problemas de la suerte, lo aleatorio, la probabilidad y el conocimiento. Tiene un carácter de mil diablos y es profesor de Ciencias de la Incertidumbre en la Universidad de Massachusetts, en Amherst. Su libro es sobre el impacto de lo altamente improbable, sobre la opacidad epistémica y la inducción ingenua.

El próximo post será sobre el El Cisne Negro, de Nassim Nicholas Taleb.