Simplifiquemos los medios, no nuestras perspectivas

Hace unas semanas Andy Rutledge publicó un ejercicio sobre cómo creía que debería ser un sitio de noticias. “News Redux” tiene puntos interesantes pero, también, una carga subjetiva muy grande. Sin embargo, su principal “error” fue meterse con el NYTimes.

Si bien tengo sentimientos encontrados hacia su artículo, me parecen exageradas las reacciones que tuvieron el Nieman Journalism Lab y una serie de expertos (no uso comillas, porque en serio creo que son gente muy capaz) a quienes les bastó que les digan “que hacían las cosas mal” para que, como si se tratara de la peor ofensa del mundo, reaccionen tildándolo de diseñador-sin-experiencia-real, escribiendo posts, o hasta tratando de generar memes al respecto. La típica burla de cofradía.

Yo leo a Andy desde el 2004 aproximadamente. Recuerdo varios posts, entre ellos uno del 2007 (que tenía el mismo calibre) pero orientado al USAToday. No recuerdo, sin embargo, que haya desatado tanta ira ni susceptibilidad.

Es por eso que tengo sentimientos encontrados:

  1. Desde que empecé a diseñar, estructurar y jerarquizar los contenidos de sitios de noticias he apostado por una convivencia entre la jerarquización editorial y el cronológico inverso (gracias Guillermo). Han pasado cuatro años y éste ha demostrado ser un modelo exitoso (elcomercio.pe pasó de 75,000 a 750,000 visitantes únicos apostando por ese modelo). Han pasado cuatro años y siempre recibo el mismo feedback de una parte de la audiencia “entendida” en estos temas: “¿Por qué no aprenden del NYTimes? ¡Un diario no es un blog! ¿Por qué no muestran más secciones? ¡Al público no le interesan las últimas noticias sino las más importantes! ¿Cuál será el trabajo del periodista si la mitad del sitio está dedicado al cronológico inverso?”. Por nombrar las más amables.
  2. Los medios importantes tienen algo en común: son una suerte de monstruos de varias cabezas. Estos monstruos se alimentan de la audiencia y sus preferencias. Cada segmento de un sitio es una cabeza y si la cortas el monstruo no será el único que llorará, sino que será acompañado por el público. El número de quejas que recibirás aumentará en proporciones geométricas en función a la cantidad de “cabezas” que cortes.
  3. Creo que toda la polémica desatada no es sino producto de una soberbia dañina, que envenena la industria, que la droga y le hace creer que lo mejor que se puede hacer ya está hecho. Que no hay nada más que hacer. Que es la única manera. Que el resto se equivoca.
  4. Me parece triste leer que muchos usaron el término “diseñador” como algo despectivo. Como diciendo: ¿cómo se le ocurre a este diseñador opinar sobre temas periodísticos? Incluso entre los mismos diseñadores de información. Me parece triste porque cualquier diseñador que lleve algún tiempo en este negocio sabe lo difícil que fue que nuestras organizaciones entiendan el diseño como parte fundamental del producto. Es como si la vaca no recordara cuando fue ternera.
  5. Uno de los grandes problemas del periodismo es su endogamia. ¿Saben qué tienen en común HTML5, JQuery, CSS3, Twitter, YouTube, Facebook, Google y Google News? Que ninguna de estas tecnologías/plataformas fue idea de un periodista. Sin embargo, han adquirido tanta importancia que hasta les adjudicamos la futura salvación del periodismo. ¿Por qué seguimos divorciándonos de desarrolladores y diseñadores si la actualidad nos demuestra que es un error? Adentrarse en el ecosistema de los “medios digitales” sin entender de diseño y desarrollo es como esperar ir a China sin aprender algo de chino.
  6. Entiendo (porque es un común denominador en todas las grandes organizaciones y grupos de medios) que rediseñar el NYTimes no es tan sencillo como cambiar la portada o decir: “Hay que hacerla más bonita”. También entiendo y soy testigo de que es tan difícil cambiar la portada del NYTimes que apuestan por rediseñar las interiores y poco a poco trasladar los cambios “que funcionan” a la portada principal. Sin embargo, debemos admitir que hay cosas ante las cuales estamos desarrollando una ceguera selectiva y esto es preocupante. La coyuntura demanda de nosotros soluciones y cambios rápidos. Los actuales modelos (de negocio, flujo, jerarquía, estructura) no están diseñados para ser agilizados. Qué problema ¿no?.
  7. La audiencia no pide ni necesita explicaciones, lo que busca claramente son cambios. Son estos últimos los que andan escasos. ¡Pero el NYTimes genera cambios! por ejemplo: sus gráficos casi no usan flash y apuesta por modelos que mejoren su indexación en Google, rediseña secciones (apuntando a targets específicos) apostando a múltiples soportes, desarrolla APIs que permiten que los usuarios reutilicen sus contenidos, genera eventos que captan “hackers” y en los cuales aprenden cómo optimizar sus prácticas, pueden darse el lujo de establecer modelos de pago que funcionen y podría seguir con una lista interminable. Entonces, juzgar al NYTimes por su portada, deben admitir que es por lo menos obtuso.
  8. Solo hay un NYTimes. He ahí nuestro problema. Y de ahí que seamos nosotros quienes podamos y tengamos que apostar por portadas y cambios más agresivos porque: no manejamos un volumen de tráfico de más de 19 millones de visitantes únicos diarios, no nos podemos valer del haber llegado a un volumen de audiencia que solo genera crecimiento por inercia ni podamos apostar por una plataforma de pago sin ser calificados de suicidas.
  9. Hemos llegado a un punto en el que confundimos “respeto a la audiencia” con el miedo exagerado a la misma. Este miedo nos evita innovar, cambiar, reinventarnos y apostar por nuevos modelos. Este miedo es fruto de una miopía que nos hace creer que la audiencia es aquel que más grita, más se queja o más reclama. Es esta miopía la que nos lleva a ocuparnos de lo menos importante y perder de foco nuestros objetivos.
  10. Los medios, los sitios, son como los seres humanos. El cutis perfecto no se logra con maquillaje. Es fruto de comer sano, de una disciplina, de ejercitarse y de cambiar la forma de vida. Un rediseño no solucionará los problemas de la industria. Éste debe ser la consecuencia de un cambio interno, de reestructuraciones o nuevas apuestas.

Finalmente, pese a tener sentimientos encontrados hacia el trabajo de Andy, creo que él ha hecho algo mientras nosotros dormimos: repensar, reestructurar y producir. Cualquiera que ejecute un trabajo similar merece todo mi respeto.