Silencio y manipulación política sobre OLPC Argentina

La agrupación Generación K lanzó una campaña de inclusión digital en internet anunciando “un millón de computadoras para los niños argentinos”, pero el gobierno aún no se comprometió a comprarlas y evita el tema. El silencioso aborto de OLPC en la Argentina se vuelve terreno político digital. Falta de información pública y laptops retenidas en la aduana.

Un sector del oficialismo está intentando colar la inclusión y la alfabetización digital como temas de campaña en el discurso de Cristina Fernández de Kirchner, quien todavía no habla como candidata pero pronto lo hará. Si lo logran, tendría más problemas que oportunidades y sería inexplicable una decisión coyuntural preeleccionaria de comprar un millón de computadoras: sobrevolaría el fantasma de las zapatillas de Ruckauf en versión tecnológica.

Promoviendo la inclusión digital -con banners que prometen un millón de computadoras y enlaces a los dos proyectos que quitan el sueño de más de un funcionario del ministerio de Educación: OLPC y Classmate de Intel- la fundación oficialista Generación Libre lanzó ayer, sin mayor repercusión, el blog Inclusión Digital en Argentina, que se basa en una gacetilla de presidencia de hace ocho meses. Sí, ocho meses.

Mientras cientos de colegios continúan en la brecha digital, decenas de computadoras que la Fundación One Laptop Per Child envió a la Argentina para realizar pruebas y testeos, seguirían retenidas en la aduana. No hay información oficial, pero se estima que cerca de mil laptops estarían varadas y unas cien habrían llegado al ministerio de Educación. Algunas de ellas a disposición del equipo de la UBA que se encarga de la evaluación de hardware y softaware y otras están en manos del proyecto Tuquito, que le dio una a Sebastián Lorenzo, uno de los impulsores de la nueva campaña K.

No hay información sobre la licitación pública para comprar computadoras ni sobre los avances del comité de notables que propondrían un minucioso plan pedagógico para insertar las computadoras en las aulas. Mucho menos se sabe acerca de cuántos docentes y alumnos testearon estas computadoras ni en qué marco. La última señal oficial fue cuando el gobierno le abrió las puertas a Intel dicendo que “OLPC no es una campaña de promoción de software libre”, en consonancia con los contratos que este mismo gobierno supo firmar en confidencialidad con Microsoft.

Lo conté hace unos días con fuentes reservadas: En el Ministerio de Educación de la Nación están quienes dudan de que el proyecto de comprar un millón de computadoras por año se concrete. Sin embargo, la militancia K lo retoma y lanza blog al grito de “un millón de computadoras para los niños argentinos”.

Cristina no va a hablar del tema en su campaña porque, si lo hace, va a tener que dar demasiadas explicaciones.

Update > 10 de julio de 2007 – 18:28 hs. Información pública pero NO OFICIAL: Importaciones Suspensivas

Según un sitio que ofrece información sobre comercio exterior desde múltiples fuentes públicas y oficiales, y que prefiere no ser mencionado, al menos 200 laptops del proyecto OLPC (que vienen de China, de la fábrica Quanta) y 19 del proyecto ITP-C (que vienen de Israel), están varadas en Ezeiza. Las Classmate de Intel, al parecer, pasan sin problemas por la aduana. Capturas de pantalla de las “Importaciones suspensivas”:


OLPC retenidas.


ITP-C retenidas.

Como ocurre con el mural de Siqueiros, que se pudre en un contenedor en San Justo, decenas de computadoras se ponen viejas en la aduana. No aprendemos más.