Si sueñan con tráfico, escriban con enlaces

El gobierno inglés publicó hace unos días un informé oficial sobre movilidad social. OJB se tomó el trabajo de analizar cuáles de los medios que se hicieron eco de la noticia ofrecieron a sus audiencias un enlace al reporte completo disponible online. Los resultados son poco alentadores.

El discurso sobre el periodismo de enlaces es inversamente proporcional a la práctica profesional en esa dirección. Cualquier editor a cargo de una redacción lo sabe: es más fácil desarrollar un CMS, hacer el rediseño del año, o hasta incrementar la rentabilidad del medio, que configurar la redacción. Que un periodista ponga un link, es más difícil que implementar cualquier cambio funcional o estético.

La suma de los redactores y editores de un medio tiene el poder de decidir cómo y cuándo incrementar sensiblemente la calidad de la oferta. No se trata, claro está, de poner links sobre cables picados de las agencias. Escribir en forma hipertextual es un cambio gradual y de orden cultural con raíz en lo más arraigado de la profesión: la escritura. Implica enfrentar de otro modo el espacio en blanco que la noticia ocupa.

En América Latina, el periodismo de enlaces es por ahora un ideal comprado al precio de la retórica contemporánea primermundista. Cuando podría ser menos prejuicio y puro valor agregado y ejemplo para muchos.

Si estos, tan simples, no son los ejercicios que valen la pena, entonces cuáles son. Se trata de un desafío tedioso, de un ejercicio diario, de un proceso antiviral y prolongado. Probablemente, el cambio más profundo, radical y diferenciador que tantos medios intentan en vano derrochando las escasas utilidades que la publicidad online genera. Si sueñan con tráfico, escriban con enlaces.