Sabemos más: ¿Podemos menos?

Cada vez es más difícil concentrarse en una tarea durante una o dos horas. La marea de hábitos multitasking, nos contaron, era sólo una cuestión de niños y adolescentes, pero está subiendo en el territorio etario.

Nos interrumpen, sí, pero también nos distraemos sin que nadie nos ayude. Sí nos ayuda la tecnología, que nos permite postergar y replanificar, guardar y dejar en borrador, cualquier tarea relacionada con la información: desde responder mails hasta trabajar.

Este fenómeno está en alza porque la información llega hoy hasta donde no llegaba ayer, y todavía no llega, pero ya casi, a donde llegará mañana.

Mis amigos me dicen que les cuesta cada vez más escribir. Yo les respondo si además no les cuesta también hacerse tiempo para leer. Artículos, libros. Leer. A mi me pasan las dos cosas pero, como ellos, también lucho.

Si hace falta, le decía hoy a Bono, hay que poner el router sobre la mesa. Desconectarlo y desafiarnos: sentarse a escribir. Desafiarlo: tenerlo acá al lado de la laptop mientras uno escribe, o mirarlo de reojo mientras leemos, sabiendo que, al menos mientras esté desconectado, tendremos control del tiempo.

Sabemos más: ¿Podemos menos?