Retrato de un heredero cretino

James Joyce (1882 – 1941) es uno de los escritores que hace mucho no leo pero en el que me sumergí unos cuantos meses después de leer la magistral novela Respiración Artificial, de Ricardo Piglia. Entre sus archi conocidos Ulises, Dublineses y Finnegans Wake, Joyce escribió en 1916 uno de los libros más hermosos que leí: Retrato del artista adolescente. Urgando en una librería de usados, un día di con otro de sus libros, Stephen el héroe. Este libro es un fragmento de la primera redacción de Retrato del artista adolescente, que fue arrojado al fuego por el propio Joyce después de una “violenta escena familiar”, según cuenta la leyenda. La mitad de ese manuscrito fue rescatado del fuego por su hermana Eileen y adquirida años después por la Universidad de Harvard. Ese fragmento, que ha sido publicado en castellano por la editorial Lumen, cuenta los años en que el protagonista del Retrato del artista adolescente, Stephen Daedalus, entra a la universidad y termina rompiendo con ella.

La historia a veces es una farsa y otras una tragedia. Pero también una ironía o un sarcasmo. El nieto de Joyce se llama Stephen y es su heredero. “Alegando la defensa de la intimidad de su familia, restringió duramente la posibilidad de cita de escritos de su abuelo y destruyó cartas escritas por su tía Lucia Joyce”. Literalmente, las quemó. Stephen es un cretino.

En P12 pueden leer la polémica por la herencia literaria de james joyce, en manos de un nieto que destruye materiales. Una revolución en los derechos de autor.