Que me reemplace un algoritmo

Es el miedo de los periodistas digitales, incluso el de aquellos más integrados, optimistas o tecnofílicos. El fantasma del periodismo artificial, de un modelo de prensa sin humanos, atormenta a la mayoría de los hacedores de los diarios online.

¿Puede pasar? Va a pasar. ¿Y cuál es el principal argumento en favor de esa hipótesis vestida de profecía? El siguiente: buena parte de la oferta actual de los diarios online podría ser producida por algoritmos.

¿Por qué somos los arquitectos de nuestra propia ruina? Porque sin darnos cuenta, y con bastante poca imaginación, terminamos emulando con humanos instrucciones y procesos que un algoritmo infante puede ejecutar satisfactoriamente.

Hay un punto clave que casi siempre pasamos por alto: todavía, las investigaciones duras, de las que habla la gente, las que hacen tambalear a un ministro o responder a un presidente, son aquellas publicadas en las ediciones de papel, sobre todo en esta parte del globo que muchos llaman América Latina. Para sumar argumentos: se primicia en digital únicamente cuando a la mañana siguiente, cuando el diario esté en la calle, la noticia será de público conocimiento.

Analicemos rápidamente el caso de los diarios online argentinos: canibalizan los contenidos originales de las ediciones impresas, se cuelgan de esas primicias y ornamentan los portales con cableras de las agencias y refritos de diarios del interior del país o del exterior. En el corpus de artículos publicados en un día de trabajo, son la excepción aquellos producidos especialmente, y desde cero, para el online.

Cualquier redactor de un diario digital hace, sabe y hasta padece lo que aquí resumimos: su mundo profesional está compuesto por una cablera, un feed reader y el dispenser de agua con el que interactúa cada una hora.

Los argumentos que pretenden explicar, y muchas veces justificar, esa situación, son atendibles. Cualquier editor puede confirmarlo, se trata, una vez más, de la escasez de recursos, la falta de ingresos y la dificultad para monetizar la publicación.

No es novedad que la mayor parte de los diarios online son deficitarios y sostenidos económicamente todavía por los hijos de Gutenberg. Tampoco es novedad que lo más caro de una redacción online son los periodistas, no las máquinas ni los servidores.

Para complicar las cosas, la publicidad online es todavía una porción minoritaria de la inversión total en medios y, aunque crece todo los años, parece improbable que pueda dar vuelta la situación si no renueva el concepto -trasladado linealmente del papel- de vender espacios, modelo que responde a la economía de la escasez de los medios industriales.

Ahora bien, si la mejor solución para esta situación es dejar de hacer periodismo y tener una tropa humana de redactores que emulan la indexación que los algoritmos ya pueden hacer con creces, estamos en problemas.

Había que hacer periodismo

Suena muy duro decirlo así pero no deja de ser real: actualmente, buena parte de las redacciones online pueden prescindir de los redactores, dejar que lo artificial se ocupe del rastreo y la indexación de información y ocupar a los editores en editorializar la publicación, jerarquizar las noticias y semantizar los títulos. Aviso para los que están conteniendo las puteadas: no creo que esa sea la solución, aunque un modelo así tenga mucha más fuerza y sea más realista. En ese sentido, newser.com se lleva todos mis aplausos y admiración.

El argumento más débil de este post, y que hay que tomarse el trabajo de monitorear y hacer un seguimiento de hormiga, aparece con la pregunta sobre quién genera la información a indexar. La capa original de contenidos, sean noticias importantes o irrelevantes, debe estar redactada por seres humanos para que luego pueda ser indexada por algoritmos. A lo que respondo -e insisto en- que cuando analizamos las últimas cien noticias indexadas por Google News, vemos que la amplia mayoría está generada por agencias, por redactores de agencias, y no por medios ni diarios digitales.

Saco en limpio tres cosas de toda esta discusión: En primera medida: hay que reinventar el modelo de negocio de los diarios online (hay que vender ideas, no sólo espacios). La segunda afirmación que me animo a hacer es que, lejos de atentar contra el trabajo de los periodistas, los algoritmos y las capas artificiales de los medios son aliados clave para el futuro del periodismo.

Y la tercera, que se cae de madura, es la siguiente: hay dos formas de que no te reemplace un algoritmo: o sos quien los crea, u orientás tu trabajo y habilidades hacia la inteligencia y la creatividad, agregando valor a lo que hacés, sumando un plus de ingenio, oportunidad y asociación.

Hay que trabajar duro y generar outputs de creatividad. Porque eso de humanos cumpliendo horario en una redacción física, picando cables y comiendo frutigrans, es cosa del pasado. Casi, casi, una forma de esclavitud. Dejemos eso para los algoritmos, que lo hacen mucho mejor. Los periodistas son gente divertida que vive de (lo que tiene en) la cabeza.

+ Periodismo artificial en Amphibia

Dos enlaces a mindymcadams.com que aportan elementos sobre el tema:
Why you should learn to love data
When to choose data over stories