Que me reemplace un algoritmo II

La idea fuerza sobre la que se sostiene el concepto de periodismo artificial es que buena parte de la oferta actual de los diarios online podría ser producida por algoritmos.

Los artículos publicados en Amphibia sobre el tema, y las escasas referencias disponibles, apuntan, siempre, a algunas capas -no a todas- de la producción y distribución de contenidos. Pepe Cervera me sintetiza mejor y más claro de lo aquí hemos podido expresarlo: “Lo que jamás vas a poder hacer es competir con la máquina en lo que mejor hace la máquina: producir mucho, homogéneo y barato. Tendrás que producir poco, diferente y de alto valor añadido”.

Ahora, lo que quiero decir en este post es lo siguiente: Esa idea no sólo se aplica a los redactores y periodistas que se desempeñan en medios digitales, sino a toda la organización. De hecho la publicidad online hace rato que está algoritmizada.

Ninguna organización de medios está algoritmizada al 100 por ciento aún, es obvio. Pero todas al menos ya cuentan con una capa artificial de gestión, y Adsense es un claro ejemplo de ello, un denominador común.

¿Por qué un modelo publicitario algoritmizado como Adsense tiene mucha más potencia que cualquier otro? ¿Sólo porque opera en la larga cola? Claro que no. Su mayor valor radica en la oportunidad del contexto y la calibración matemática de la visualización de anuncios según espacios virtuales, horarios y locaciones geográficas.

Adsense es un agragador semántico de posicionamiento de contenidos publicitarios, casi enteramente artificial e infinitamente más eficiente que el mejor equipo de ejecutivos de cuentas que te puedas imaginar para gestionar semejante volumen de anuncios. No es sólo una “máquina estúpida”, precisamente porque no produce un sólo output en serie y homogéneo. Adsense es un algoritmo limitado pero a la carta, personalizable, con decenas de variables posibles de manipular. Y eso lo convierte en cualquier cosa menos en una porción artificial boba.

No ocurre en los diarios online con más tráfico, que pueden vender algunos banners por varios miles de dólares, pero cualquiera que trabaje en algún online de mediana envergadura sabe que los ingresos por Adsense representan a veces hasta casi la mitad de las ganancias y encima no alcanzan para pagar los sueldos del equipo humano del área comercial, que tampoco se sostiene a sí mismo. La ecuación costos-utilidades en esos contextos es demoledora.

Pero salgamos de las áreas comerciales. La gestión de cualquier medio, por más pequeño que sea, genera un volumen burocrático para funcionar heredado de los medios industriales que paraliza la era de la fluidez. No me llamaría la atención que pronto veamos emerger allí también capas artificiales de gestión del medio. Una organización que genere contenidos con motores artificiales y valor con periodistas humanos probablemente deba cambiar también sus modelos remunerativos, quizá en función del valor agregado, rendimiento medible, no lo sé. En un caso de ese estilo, no serían poco probables escenarios donde el m-Payment (un boom en Asia) automatizado, ecualizado con el desempeño humano, jueguen un papel clave en la dinamización o reinvención de la organización periodística.

Mientras los medios industriales franceses padecen la existencia del medio más artificial del mundo, Google News, preparamos un detalle de casos y ejemplos de capas artificializadas y de alianzas híbridas humnoalgorítmicas que pronto haremos público.

Una cosa está más o menos clara, aunque no sobren los ejemplos: en la nueva ecología de medios híbridos, el volumen es artificial, la diferencia es humana, y la calidad y rentabilidad, un producto de esa alianza.

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