Los comentarios nos embolan. Son el cliché de la blogósfera y una forma de participación tan ingenua como subordinada y centralizada. No nos interesan en este blog. Sí en otros contextos.
Queremos promover los pingbacks, los trackbacks. ¿Querés comentar? Escribí en tu blog y enlazá, y quedará referenciado. ¿Para qué moderar comentarios cuando todos pueden publicarlos en sus blogs y referenciarlos donde quieran? ¿Para qué centralizar opiniones y sintetizarlas cuando pueden estar distribuídas?
Por eso los sacamos a la mierda.
