Por “seguridad de la población”, menos libros

Entró en vigor la resolución 453/2010 de la Secretaría de Comercio Interior instrumentada por la disposición 26/12: El Gobierno quiere certificar que las tintas de las publicaciones extranjeras no contengan “más de 0,06% de plomo”. El objetivo de la medida es proteger la “seguridad de la población” mediante “mecanismos de control tendientes a eliminar los peligros derivados del uso de tintas con altos contenidos de plomo en productos gráficos”.

La ceremonia del ridículo en la Argentina no tiene límites. Protegen a la población de los libros, pero no de la desinversión en los trenes, por ejemplo. De un día a otro, nos encontramos pensando argumentos sobre por qué no debería haber restricciones a la circulación de publicaciones. Jamás hubiéramos imaginado que en pleno siglo XXI discutiríamos esto. Va a ser patético escuchar al coro de intelectuales progresistas K –que leyeron hasta los años sesenta– justificando la medida.

Especulación sobre el impacto. Con la medida no nos van a proteger del plomo de la tinta. Si incluso con la mejor intención se busca potenciar la industria editorial nacional, tampoco tendrán éxito. La medida no hará otra cosa que acelerar una migración digital en marcha hacia nuevos soportes. Habrá más compras de libros (electrónicos) en el exterior y, sobre todo, habrá más piratería. Mucha más.

El Gobierno ya atacó a la producción y circulación de medios periodísticos. Ahora van por los libros. Y si van por todo, como dice la Presidenta, irán también, tarde o temprano, por la neutralidad de la red. Vaya uno a saber para protegernos de qué.