Pinche el banner, salve un periodista

Cada vez parece estar más claro, y la onda expansiva de la crisis probablemente contribuya a profundizar la transformación en el corto plazo: es imposible, ingenuo y demasiado arriesgado insistir con la idea de que los medios digitales pueden/deben funcionar con un modelo de negocio diseñado en la era industrial de los medios, basado en la venta de espacios publicitarios.

Vender “espacios” en Internet es la transposición más lineal de la maquinaria publicitaria de los medios gráficos, con relativo éxito hasta el momento y deficitario en el contexto online. Pareciera que la única lección que aprendieron las organizaciones periodísticas en casi 15 años de prensa digital es que “no hay que cobrar a los usuarios/lectores por los contenidos”. Y ahí nos quedamos. Sólo sabemos una cosa que no hay que hacer.

Decirlo así quizá sea un poco reduccionista pero tampoco hay mucho margen: el estándar de modelo de negocios de los diarios online es un “banner parking” y, en el mejor de los casos, con una pequeña factoría de piezas publicitarias (que produce un par de .gif a la semana) en el rincón más oscuro y remoto de la organización.

¿No será ese modelo un poco conservador? ¿No le faltará algo de imaginación? ¿Puede ser la publicidad online algo más que una fábrica y delivery de banners? ¿No les llama la atención, ni siquirea un poco, que las áreas comerciales de un medio offline y de uno online sean tan similares?

Mientras en el seno de la mayoría de redacciones se improvisan toda clase de licuadoras periodístcas, integración de redacciones y otras recetas donde el éxito es la excepción, el modelo de negocio de la prensa gráfica sigue intacto, como si esa esfera de la organización periodística no estaría reclamando a gritos rediseño y softwarización, reinvención.

Mark Glaser, en diálogo con Stephen Gray, de Newspaper Next, abrieron esta semana esa discusión sobre hasta dónde es posible transformar los modelos de negocios súper estandarizados pero de relativo éxito de los medios online, como ya algunas pocas organizaciones están lo haciendo. En el fondo, discuten una transformación brutal de las organizaciones periodísticas y sus ofertas. La pregunta del millón es cómo construir un puente que avance de la oferta de contenidos a un paradigma híbrido de oferta y despligue de soluciones periodísticas, de entretenimiento y publicitarias.

El título es un homenaje al simpático ¿!? grupo de Facebook “Don’t let newspapers die” que cuenta con más de 11,800 membresías.