Periodismo futurible: intersticial y en píldoras

Este es uno de los libros que este año hay que leer: Burbujas de ocio. Nuevas formas de consumo cultural, escrito por Roberto Igarza y publicado por La Crujía en la serie Futuribles, un conjunto de publicaciones que busca construir un renovado corpus de perspectivas en el campo de las ciencias sociales, y en especial en el de la comunicación social. La serie Futuribles se ocupa de “aquello que ocurrirá en el futuro si se cumplen ciertas condiciones”.

Después de Nuevos Medios, estrategias de convergencia, Igarza se va por las nuevas formas de consumo cultural, mapeándolas en el profundo rediseño espaciotemporal urbano al que las tecnologías digitales contribuyen y expresan a la vez.

Como se sabe, en buena parte de las discusiones sobre los medios digitales se dan por sentados hábitos e instancias de consumo que pocas veces logran saltarse el corralito de la endogamia académica. Puertas adentro de la industria tampoco se hace gala de convergencia de perspectivas o inclusión de nuevos escenarios de producción, distribución y consumo de medios.

En Burbujas de ocio, Igarza da cuenta de una serie de tendencias muy poderosas sobre las nuevas formas de consumo cultural en el seno de las ciudades posturbanas. Metrópolis con millones de nodos móviles y fijos donde reinan la fluidez y la manipulación de datos con efectos dramáticos en la organización espacio/tiempo. Nuevos contextos donde el consumo habita cada vez más en las micropausas que ofrece y hasta impone la nueva configuración urbana.

Superoferta heterogénea de brevedades, sobreproducción de contenidos y pildorización cultural. En la nueva infraestructura de datos y conectividad conviven prácticas sociales diferentes como nunca antes, y el consumo intermitente de medios puede abrir -como lo está haciendo en Asia sobre todo, donde, en Japón, por ejemplo, el año pasado, entre los diez best sellers de la industria editorial, los tres primeros fueron relatos escritos en o a través de celulares- nuevas posibilidades para la distribución de productos y servicios culturales.

Igarza ofrece en el libro estadísticas que mutan a datos exquisitos cuando los interpreta en la dirección de “aquello que ocurrirá en el futuro si se cumplen ciertas condiciones”. La producción, distribución y consumo de los microformatos textuales y audiovisuales protagonizan las oportunidades que el autor esboza para el futuro inmediato.

Con claridad pero con consistencia –cualidades que las ciencias de la comunicación rara vez puede sintetizar en una obra- Burbujas de ocio. Nuevas formas de consumo cultural es también un manual de acción para quienes trabajamos en la industria de los medios digitales en América Latina. Reúne casos, datos e interpretaciones que destapan oportunidades concretas para el periodismo en la sociedad del ocio intersticial.

Después de leerlo, ofrecer periodismo en un navegador de Internet les parecerá una propuesta necesaria pero no suficiente en la reinvención que las empresas periodísticas buscan en pos de resolver la ecuación credibilidad-rentabilidad. Las comunidades de lectores y las audiencias están también, y cada vez más, flotando en burbujas de consumo. Distribuidas, breves, hipermediadas y conectadas. Hay que estar donde está la audiencia. Y, en lo posible, hay que llegar antes.

Agradezco a Roberto por haberme regalado su libro y por la charlas en Lima y Buenos Aires. Soy el único beneficiario de esos encuentros en burbujas de almuerzos y cenas.