Periodismo distribuido

Hasta ahora, hemos escuchado todo tipo de neologismos: nanomedios, periodismo participativo, periodismo ciudadano, tactical medias, medios hiperlocales, y otros. ¿Qué tienen en común las distintas experiencias que se han llevado a cabo en esos rubros? Salvo excepciones, relativa sustentabilidad económica y periodística, un gurú de turno y una guerra infundada contra los medios tradicionales que firma la paz cada vez que un medio contrata a un “periodista ciudadano”. Y bastante de ingenuidad fetichista respecto de la “participación”. La emergencia de tecnologías textuales así lo provocó y es/fue legítimo que así ocurra. No hay problemas con ello.

En esas experiencias hay más lírica bloguera que épica informativa y ciudadana. Tiene que haber otros modelos. Y probablemente haya que pensar más en redes que en información, más en formatos que en contenidos, más distribución periodística que en descentralización ciudadana, si lo que queremos es hacer medios innovadores.

Los nuevos medios, hasta ahora, se han parecido más a las organizaciones de la modernidad, en tanto las definió el estructuralismo como “los analistas de la acción”, que a la (des)organización posmoderna que podría suponer un modo particular de individualización y al mismo tiempo formas más colectivas que las organizaciones. No descentralizadas, sino distribuidas. Buena parte del periodismo ciudadano son medios para fines, en esa dirección, son utilitarios.

Estos, son tiempos de redes distribuidas, de acción, no de discursos moralistas ni de teorización fatua sobre la información. ¿Cómo podría ser el “periodismo distribuido”? No lo vamos a intentar contestar con palabras, sino en acción.