Pequeño hermano

Reproduzco una gacetilla que recibí en mail:

(30/05/06 – CyTA – Instituto Leloir) – Un investigador del Laboratorio de Medios del Massachusetts Institute of Technology (MIT) puso su casa y su familia a disposición de un proyecto para monitorear a un bebé catorce horas por día, todos los días del año y observar cómo adquiere el lenguaje, según informa la revista NewScientist.

Desde que dejó el hospital hace nueve meses, el bebé de Deb Roy está siendo vigilado por una red de catorce micrófonos y once cámaras de video del tipo “ojo de pez”, colocados en el techo de todos los ambientes de la casa. Los dispositivos están encendidos desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche y captarán el 85 por ciento del tiempo que el niño pase despierto hasta que cumpla tres años.

Las grabaciones llegan automáticamente al MIT. Algoritmos informáticos identifican secuencias de acciones, que los analistas luego clasifican en actos, como preparar el café o lavar los platos. Los investigadores esperan observar cómo es que un bebé pasa del balbuceo a la explosión lingüística, prestando especial atención a los estímulos no verbales del ambiente.

Estudios anteriores habían registrado momentos de juego compartidos entre madre e hijo en el hogar o el laboratorio. El problema es que en estos experimentos se observaba la experiencia fuera de su contexto habitual. Además, muchos instantes y procesos clave no quedaban registrados.

“Este estudio nos permite colocar un microscopio para ver día a día, hora a hora, los cambios que se van produciendo en el aprendizaje de un idioma”, explicó Steven Pinker, psicolingüista de la Universidad de Harvard, y asesor del proyecto, a NewScientist. “Es la primera vez que se hace algo así.”