¿Para qué sirve el Data Visualization Lab de The New York Times?

The New York Times acaba de dar rienda suelta a su Data Visualization Lab, un experimento que ya lleva un año de gestación pero que desde el lunes está abierto a los lectores del medio. ¿En qué consiste? Permite muy fácilmente a sus usuarios generar múltiples gráficos y formas de visualizar información dura y compartirlos. Una forma ingeniosa de reaprovechar contenidos, catalizar participación no lineal y, lejos de coproducir las noticias como alguna vez se deseó, resemantizarla según se quiera.

La criatura newyorkina está potenciada con una Many Eyes, de IBM, un software versionado para el proyecto que todavía tiene ciertas limitaciones, como no permitir a los usurarios crear sus propios data sets.

En general, todos en América Latina tendemos a aplaudir casi cualquier cosa que haga The New York Times o cualquier medio de las grandes ligas anglófonas, a veces incluso hasta por miedo a convertirnos en los herejes del rubro. Es muy común también ver cómo algunos tienden a imitar casos buenísimos pero que no funcionan en otros contextos. Por eso habría que preguntarse ¿para qué sirve el Data Visualization Lab de The New York Times?

Ya está. Ya aplaudimos. Nos sorprendió y nos gusta. Ahora bien, ¿para qué le sirve al medio? ¿Qué se espera de una funcionalidad de esas características? ¿Es un servicio interactivo para los usuarios, una estrategia de marketing, una cláusula en un acuerdo de otro orden con IBM, o el capricho de un miembro del staff para hacer del medio un arbolito de navidad? ¿Cómo capitaliza The New York Times la nueva sección?

En las nubes de la Web 2.0 todo lo que está relacionado con visualización de la información y participación de los usuarios es percibido con los ojos de un niño detrás de la vidriera de la súper juguetería de moda. Pero en las arenas de las redacciones no siempre es tan cool ni innovador llevar adelante proyectos de ese tipo. Aunque estén buenísimos. Los criterios de innovación son distintos en ambos contextos.

La prehistoria de la Web 2.0, que sin duda tuvo a los blogs como compuerta evolutiva, se basó en un embrión conceptual de este calibre: no necesitás ser doctor en .html para publicar contenidos en la red. La Web se volvía polémica y maravillosamente incontrolable, al menos en las capas de contenidos textuales.

The New York Times retoma esa metáfora en su Data Visualization Lab: “Many Eyes is just one of the tools NYTimes.com will be releasing in the next few weeks to help our readers and our journalists (we also have a version of Many Eyes we use internally) create compelling online experiences without the need for an advanced degree in computer science”.

No parece haber mayor innovación detrás que la idea de propulsar otras capas de participación con lenguajes menos textuales. No obstante, poner a disposición de los lectores una caja de herramientas que configuran buena parte del futuro inmediato de las noticias online puede ser también un laboratorio de testeos sociales de metáforas para disponibilizar información. Un lujo que sólo medios de esa envergadura se pueden permitir hacer bien.

Entonces: ¿Para qué sirve el Data Visualization Lab de The New York Times? A priori, para amalgamar formas y descartar criterios. Para hacer del lab de un medio, algo más que el 20 por ciento del tiempo de unos pocos privilegiados del staff. No esperan rentabilidad a corto plazo ni aplausos 2.0, si no contribuir a la inteligencia de la organización.