Nuevos medios en tiempo real: narrativas y negocios que están en la esquina

El tiempo real es algo distinto a la inmediatez. El tiempo real no es el testimonio o el relato que ofrece el “último momento” de un sitio. Es la transmisión en vivo de la experiencia o el acontecimiento.

Twitter es “casi” tiempo real porque al menos son necesarios unos cuantos segundos para procesar la textualidad del testimonio que comenta el acontecimiento. Aunque sí es tiempo real y colaboración aleatoria cuando se trata de búsquedas, pero ese es otro tema.

Es el video el lenguaje que lleva las de ganar en la misión de dinamitar los muros de las redacciones online y, una vez más, las audiencias y las redes sociales con servicios como ustream.tv, qik.com y las épicas de Facebook avanzan a velocidades inalcanzables para las organizaciones periodísticas.

Pocos medios digitales apuestan por transmitir video en tiempo real, ya no entrevistas o chats con personajes, como sí muchos producen, sino acontecimientos de relevancia informativa o ligados al entretenimiento.

La oferta de tiempo real en Internet tuvo hasta ahora limitaciones técnicas que frustraron proyectos en esa dirección. Pero las cosas cambiaron y la infraestructura que disponemos, incluso en América Latina, vuelve posible una de las más antiguas promesas de la era digital: todo en vivo y tiempo real.


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La era de la transmisión comenzó hace más de un siglo con los esbozos de la teoría dinámica del campo electromagnético, y un poco más tarde con las primeras emisiones radiofónicas. La era de la transmisión comenzó con la radio, se resiginificó con la televisión y ahora Internet también le prepara una nueva fase de usos, abusos, innovaciones y metidas de pata.

El tiempo real supone cambios drásticos para las narrativas de los productos periodísticos, los procesos productivos y las estrategias de distribución. Ya no se trata de contar la realidad, de construir el acontecimiento, sino de transmitirlo.

Resuelta la capa técnica del asunto, los desafíos se vuelven conceptuales y editoriales: qué transmitir, cuándo, cómo y por qué. Supone una nueva dimensión para pensar los sumarios y vacunarse contra la agenda de temas que construyen a diario los cables de noticias y los portales replican casi sin filtro.

La radio enfrentó un desafío de recategorización similar, sobre todo a partir de la década de los años treinta del siglo pasado. Buena parte de las emisoras en los Estados Unidos decidieron contratar para sus programas y boletines informativos a periodistas que trabajan en diarios. Deducían que eran ellos quienes tenían más experiencia para “contar” la noticias. Pero, claro, entonces la radio se limitaba leer los diarios, no contaba las noticias, las leía.

La misión de leer las noticias en la radio se encontró con obstáculos y prejuicios similares a los de estos días: Si el diario era leído por la radio, la prensa impresa, se inducía, sería canibalizada por el nuevo medio. Es por ello que varias emisoras realizaron acuerdos con los diarios locales, para no leer noticias hasta la tarde o incluso la noche.

La radio, como medio, tardó varios años en generar su propio lenguaje, aprovechar sus recursos y soportes originales y así ofrecer productos periodísticos genuinos empapados con la lógica medio tal como la conocemos hoy. Lo que impactó también en las ediciones impresas. De la misma forma que la televisión, en sus comienzos, era muchas veces un programa radial filmado.

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La red sirve para contar las noticias pero también para transmitirlas. Es más, de hecho, también es un entorno donde “ocurren” las cosas.

Nos dedicamos relatar, digerir, metabolizar, interpretar ex post facto, cuando uno de los activos digitales más valiosos es la capacidad narrativa y técnica de transmitir en forma ubicua. Claro que lo que separa al relato de la transmisión, al menos en los medios de comunicación, es la capacidad de las organizaciones en generar nuevas narrativas y modelos de negocios que acompañen esos servicios informativos.

El video en vivo ubicuo agrega valor a los portales online en dos direcciones. Por un lado, el periodista llega “al lugar de los hechos” y transmite más rápido sin las necesidades logísticas de la televisión. Por el otro, el portal ofrece a los usuarios contenidos audiovisuales en tiempo real mientras no están frente al televisor, cuando están físicamente en las oficinas pero conectados. Cuando están en la calle, en un taxi, o en el metro, pero con su conexión 3G desde el móvil. Así, desplazan su oferta a contextos donde la televisión nunca pudo ingresar: todo lo que no es el living de tu casa.

La oportunidad que abre el video ubicuo en tiempo real para los portales periodísticos online no limita su alcance a una de las transformaciones narrativas más profundas que podamos llevar adelante durante la próxima década. La participación de la audiencia, la exposición de las marcas y nuevas líneas de negocios podrían encontrar un poco de aire después del clima irrespirable que sofoca actualmente a las empresas periodísticas.

Coberturas de eventos culturales y deportivos, debates de proyectos de ley, canales corporativos y branding de experiencias sociales; incluso huelgas y paros, accidentes, incendios, y hasta ficción, en medios de alto tráfico suenan a formatos bastante más atractivos que campaña de banners, bloggers invitados, costo por clicks o impresiones de páginas.

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En los medios hispanoparlantes La Vanguardia picó en punta a principios de este año. En los anglófonos, CBS-News, The New York Times, CNN y washingtonpost.com ya han comenzado, algunos esporádicamente, a trabajar en esa dirección. En América Latina, nada por ahora.

Del lado de los medios sociales, YouTube Live fue la transmisión fundacional a fines del año pasado. El mega evento en paralelo en los Estados Unidos y Japón -una especie de Woodstock planetario en tiempo real que telepresenciaron millones de personas- y la transmisión en vivo de la primera conferencia de prensa del presidente de los Estados Unidos, fueron lo que podríamos llamar el comienzo de una era.

Facebook tampoco pierde el tiempo, pero una de las iniciativas que más poderosamente llamó mi atención durante los últimos días fue resumida con este título: MLB.com Streams Live Baseball Games to the iPhone, analizado en RRW.

Y lo único que es posible agregar es que mientras en los medios digitales contamos “lo que pasó”, en el mejor de los casos con las crónicas de los periodistas que “presenciaron” el acontecimiento, las organizaciones transmiten la experiencia. Los usuarios transmiten la experiencia. Las redes sociales transmiten la experiencia.

En los medios tenemos que darle una vuelta de tuerca a la nueva fase que se merece la era de la transmisión inaugurada por la radio. Antes de que se nos salgan todas las tuercas y quedemos dados vueltas.