Música 2.0, pero aprendizaje 2.0 también: el caso de Last.fm

last.fmCómo aprender de música, escucharla, compartir lo que conocimos y nuestras preferencias. Todo a la vez.

Las aplicaciones Web 2.0 son una nueva generación de programas y servicios que hacen fácil lo tradicionalmente difícil, pero que además inauguran formas inéditas de operar y compartir información. Hace unas semanas comentamos sus propiedades y características elementales y, casualmente, en la entrevista de esta semana en educ.ar Francis Pisani se refiere a la Web 2.0.

Por citar un ejemplo ligado a las imágenes, no se trata sólo de publicar una fotografía y almacenarla on line, sino de la posibilidad de editarla, clasificarla y compartirla con una red de usuarios, en una red social. Es un poco el espíritu de la Wikipedia: es tan importante el contenido como la forma de producirlo, editarlo y modificarlo. Tiene que ver no sólo con el acceso a la información sino también con la producción colectiva y la clasificación social de los contenidos.

Muchísimo hay para decir sobre YouTube.com, por ejemplo, un servicio de almacenamiento, reproducción y clasificación de videos, donde hay 100 millones de videos vistos cada día desde hace un mes. O de los sitios de editorialización de noticias descentralizados, gestionados por los usuarios, como digg.com o meneame.net. Allí, lo más importante es aquello que los usuarios deciden que lo es.

En ese universo de servicios y de modos de trabajar con información, ya se trate de noticias, videos, podcasts, enlaces, etc., existe un servicio que se llama Last.fm.

Last.fm es una radio online “a la carta”, que permite ser personalizada, configurada, por los usuarios.

Pero entre una radio tradicional y una radio on line no hay mucha diferencia para los usuarios. Es por eso que la Web 2.0 llama tanto la atención, porque el desarrollo está orientado a los usuarios y a la configuración híper simplificada de las aplicaciones y servicios.

Last.fm permite mucho más que escuchar música: funciona como un sistema de catalogación y recomendación de música. Los usuarios pueden generar grupos en torno a géneros, bandas y artistas. Pueden generar sus propios charts, que quedan públicos y que, incluso, se pueden pegar en un blog y se actualizan en tiempo real. Podemos escuchar aquello que está escuchando otro usuario que tiene gustos afines y, así, conocer artistas y bandas que jamás habíamos escuchado y que seguramente disfrutaremos.

Tal como reseñan en Genbeta.com, Last.fm “ofrece diversos servicios, como la posibilidad de crear grupos, estadísticas combinadas y discusiones (foros) de grupo, historial por períodos (diario, semanal, mensual, trimestral…), blog personal relacionado con la música, conciertos y actuaciones, contactos a distintos niveles (amigos y vecinos –que más que vecinos son usuarios con gustos similares a los nuestros–), etiquetado de canciones, grupos, discos y estilos, listas con tops de canciones, grupos y discos, en un largo etcétera”.

¿Cómo escuchar música en Last.fm? La Wikipedia lo explica así de simple, y así de simple es: “la música en Last.fm es comúnmente escuchada usando un reproductor que debe ser bajado e instalado. El reproductor muestra el título de la canción, álbum y artista, junto con la carátula del álbum si está disponible. Hay tres botones, que permiten al usuario “amar”, saltar o prohibir una canción. El botón de amor tiene el efecto sobre la base de datos de almacenar dos escuchas de esta pista; el botón de prohibir asegura que esa canción no volverá a ser reproducida. Ambas características afectan al perfil del usuario. El botón de salto de canción no lo hace. Otros controles incluyen volumen, parar y opciones. El reproductor usa un flujo de MP3 codificado a 128Kbit/s a 44,1KHz”.

Por supuesto, ya se han generado plugins para distintos reproductores de música, de forma de enviar a nuestro usuario de Last.fm la información de las canciones que escuchamos que están almacenadas en la computadora.

El crecimiento de este servicio es exponencial
: el pasado mes de abril, Last.fm se colocó entre las 10 emisoras más escuchadas en Estados Unidos, frente al puesto 123 que ocupaba hace un año.

Servicios como Last.fm tienen un potencial enorme en torno al aprendizaje y un impacto directo en las formas de consumo cultural. Solo se aprende mucho menos que en grupo. En red es posible acceder a mundos que no conocemos y que pueden aportar, en este caso, conocimiento sobre géneros musicales o la sensación de estímulo y felicidad que una canción hermosa puede lograr.

Imaginemos un grupo formado por alumnos y docentes que comparten sus preferencias musicales; que ese link que ponen se traduce en un “escuchen esto”. Imaginemos que cada alumno elija una de las recomendaciones de alguno de sus pares y descubra un nuevo artista, una nueva banda. Que investigue al respecto, que vaya a la Wikipedia, que sepa desde dónde componen, de qué remoto país vienen esas maravillosas melodías que le alegran la tarde. Que se entere de qué artista plástico diseñó la tapa del disco que acaba de descubrir gracias a la recomendación de su compañero y que, así, todos, podamos ampliar nuestros gustos musicales y compartirlos… la ramificación es infinita y tan libre como podamos permitírnosla.

Enlace: www.last.fm
Mi usuario en last.fm: www.last.fm/user/mancinipablo

NdR: desde hace unas semanas tenemos en la barra derecha de este blog la sección ‘La música que escucho’

Post original en educ.ar – Sociedad de la información