Modelos productivos: por qué importan más que los de negocios

La desorientación sobre los posibles modelos de negocios para los diarios online no parece encontrar rumbos medianamente conducentes. Todos incompletos, la venta de impresiones resiste todavía a la demanda por clicks de los clientes, los micropagos son un riesgo que pocos se atreven a asumir, y hasta las propuestas más ilusas e insólitas tienen lugar.

Clay Shirky escribió en marzo un artículo brillante y demoledor al respecto: Newspapers and Thinking the Unthinkable. Shirky es uno de los mejores cirujanos del tema. Apoya el bisturí donde pocos: abre los tejidos del vínculo entre modelos de negocios y modelos productivos:

Round and round this goes, with the people committed to saving newspapers demanding to know “If the old model is broken, what will work in its place?” To which the answer is: Nothing. Nothing will work. There is no general model for newspapers to replace the one the internet just broke. With the old economics destroyed, organizational forms perfected for industrial production have to be replaced with structures optimized for digital data.

Todos los días aparecen en los blogs vinculados a la industria de los medios digitales cientos de comentarios sobre los posibles modelos de negocios para las ediciones impresas y online de los diarios. Cada quien con su teoría, especulación o intuición. Cada maestrito con su librito. Ideas, propuestas y hasta confabulaciones encuentran espacios en los debates.

¿Tiene sentido buscar modelos de negocios revolucionarios sin diseñar modelos productivos de cambios graduales? Cada vez parece más improbable el hecho de que, una mañana de éstas, alguien dé en el clavo de la monetización y todos puedan importar modelo, receta y solución.

En América Latina, y me animo a decir también en el mundo hispanoparlante, la factoría y la oferta de la industria periodística en Internet no sólo padece una profunda desactualización, también parece desconectarse cada vez más de la orientación de las interacciones y los contenidos que los usuarios están protagonizando.

Algunos se enfrascan en especulaciones sobre los posibles calendarios para la desaparición de los medios impresos. Otros se preguntan quién va a salvar al periodismo. Todos buscan modelos de negocios, pero pocos avanzan un terreno que tarde o temprano habrá que recorrer: la experimentación sobre modelos productivos sustentables. Porque ya no habrá un renovado modelo de monetización para un arcaico modelo productivo de la información.

Sin nuevos modelos productivos para la organización periodística, ni contextos interactivos para las audiencias, nada tenemos que hacer los periodistas en la Internet inmediata.

La discusión sobre los nuevos modelos de negocios todavía evade los esbozos sobre nuevos modelos productivos. Algunos están haciendo cosas realmente disruptivas, buscándole la vuelta a la reutilización de contenidos, aunque los puntos de inflexión surgen de proyectos concebidos cien por ciento online. Huffingtonpost.com, Newser.com, son sólo dos muy conocidos en cuanto a modelos organizacionales y productos sin par.

Contextos como esos son el hábitat natural de outliers como Nate Silver, el niño mimado de los medios estadounidenses durante la última campaña presidencial. Desde su FiveThirtyEight.com supo usar la matemática y la informática para simular 10 mil veces por día las elecciones y dar sentido y claridad a los sondeos electorales, materia prima que le sirvió para publicar los análisis políticos más precisos de la oferta online, generado un punto de inflexión histórico en cuanto a las columnas de opinión.

Huffingtonpost.com, Newser.com y FiveThirtyEight.com son tres casos clave sobre nuevos modelos productivos en la industria del periodismo. Claro, están en una fase absolutamente experimental y todavía no encuentran en santo grial. Merecen tiempo, al menos lo intentan.

Más temprano que tarde, la discusión sobre los modelos de negocio desembocará en la de los modelos productivos. Lo mejor está por venir: la nueva (des)organización periodística.