Mirando a los hackers

En la industria de los medios digitales los grandes lanzamientos pasaron de moda. Fueron los grandes acontecimientos de la paleoprensa online. Por suerte o por aprendizaje, entendimos que la lógica productiva online se parece más a un bazar que a una catedral. Cada vez se rediseña menos, precisamente porque los cambios graduales, los desarrollos modulares y las implementaciones parciales permiten mayor flexibilidad y capacidad de corrección, estar mejor sintonizados con las interacciones de la audiencia y las necesidades de periodistas y anunciantes. Siempre que se tenga un horizonte claro y se acepten niveles de incertidumbre razonables sobre el mediano y el largo plazo.

Los medios se han vuelto programables, como le gusta decir a Lev Manovich, pero en toda dirección. El desarrollo de un diario online se parece metodológicamente cada vez más al de un software de código abierto. Las lecciones enumeradas en La catedral y el bazar (1997), de Eric S. Raymond, son cada vez más precisas. Por ejemplo, una máxima de la industria del software libre que es clave para los medios online y un antídoto contra la producción a ciegas: Libere rápido y a menudo, y escuche a sus clientes.

Comentarios sobre la cultura de trabajo de los programadores ( “Los buenos saben qué escribir. Los mejores, qué reescribir (y reutilizar)”) o diseñadores (“La perfección se alcanza no cuando ya no hay nada que agregar, sino cuando ya no hay nada que quitar”) no sólo aplican perfectamente al producción de medios digitales, sino también al trabajo concreto de los periodistas.

Pensar/hacer un medio online como si se tratara de una aplicación está pasando de ser una excepción a una tendencia emergente. La industria del software y, puntualmente, las comunidades de desarrollo de software libre, tienen mucho para enseñarnos sobre metodologías, procesos, coordinación, modelos de colaboración, fases y entusiasmo. El libro Hackers & Painters (2004), de Paul Graham, es una lección magistral, increíblemente útil y bajada a la realidad en esa dirección y sobre estos y otros conceptos. Los apuntes de Graham, fundamentalmente testimoniales, son una muestra cabal de que los medios deben ser tratados más como una pieza de software que como una publicación, o en términos de Raymond, más como un bazar que como una catedral. Aun los medios impresos.

Seguir pensándonos como publishers impide a los medios hacerse entender, explicarse a sí mismos y, muchos menos, volverse atractivos para audiencias y anunciantes. La industria del software libre dobla en edad, o más, a la de los medios online. Su experiencia sobre modelos productivos modulares y distribuidos renuevan las miradas y expanden la sensibilidad sobre lo que hacemos.

Si Paul Graham pudo pensar, entender y explicar mejor las prácticas de su entorno profesional mirando aquellas de los pintores, el periodismo puede hacer lo suyo aprendiendo de los hackers, siempre que tengamos la mirada amplia, desprejuiciada y curiosa que decimos tener.

Relacionado @ Amphibia: Software takes command: Parte 1, Parte 2, Parte 3