Miami

Acabo de terminar de leer Miami. Turistas, colonos y aventureros en la última frontera de América Latina (Planeta/Seix Barral, 2010), un libro de crónicas escritas por Hernán Iglesias Illa.

En Amphibia nos la pasamos haciendo referencia a autores, recomendando libros y jugando con los conceptos que ellos proponen, con el propósito de pensar sobre lo que hacemos y compartir lo que pensamos. En la mayor parte de los casos se trata de ensayos, y la ficción y las crónicas, en general, quedan fuera del registro de este sitio. No sé muy bien por qué.

El punto es que quiero impulsar la lectura del último libro de Hernán Iglesias Illa, a quien -malpensados- no tengo el placer de conocer. Leí que es argentino, tiene 36 años, reside en Brooklyn, trabajó en El País de España y fue editor en The Wall Street Journal Americas. Colabora con varias publicaciones que leemos, como Slate o Vanity Fair.

Miami. Turistas, colonos y aventureros en la última frontera de América Latina está maravillosamente escrito. Es arriesgado, desprejuiciado y provocador. Pondrá los pelos de punta a cuanto progre se cruce, porque se atreve a abordar a Miami como algo más que una cueva que da refugio a latinoamericanos a sueldo. Aunque eso es un sólo un efecto colateral: lo grandioso es que se zambulle en la Miami de hoy, de una complejidad y riqueza cultural subestimada por muchos que prefieren seguir desconociéndola y diciendo cómo es, qué representa, para qué sirve y por qué no visitarla.

Hernán Iglesias Illa cuenta sobre venezolanos, argentinos, cubanos, colombianos, peruanos que habitan/diseñan/rehacen la ciudad donde nadie tiene pasado, “donde nadie conoce a nadie, nadie es hijo de nadie y nadie fue al college de nadie”. Son historias de personajes que “arriesgan todo para no tener que arriesgar nunca más”.

El autor llega a preguntarse/preguntarnos: “¿Es Miami la ciudad del futuro?” Algo es seguro: después de leer el libro, te sentís muy grasa pensando que Miami sólo puede ser grasa.

Si quieren pasar unas cuantas horas divertidos, atrapados con el relato, o quedar bien con alguien, compren Miami. Turistas, colonos y aventureros en la última frontera de América Latina. Si no les gusta, yo les devuelvo el dinero, o escapo a Miami.