Mediaciones e hipermediaciones

Más borradores encontrados escritos en 2009. Incapaz de recordar qué charla o clase estaba preparando, lo publico tal cual, sin edición ni referencias.

Mi propuesta es encarar el tema que nos convoca desde una perspectiva posible. Un camino entre muchos. Un abordaje entre varios. Mi propuesta es, entonces, hablar de la idea de mediación, de hipermediaciones, como una perspectiva y una forma de analizar transversalmente algunos de los temas que, seguro, se van a profundizar y detallar a lo largo de este encuentro que estamos empezando.

¿Qué me gustaría lograr durante los pocos minutos que me toca exponer? Ofrecer una perspectiva que a veces dejamos de lado por otras, que las engloba, y seguro aparecerán en la nube de tags de ésta y las charlas que siguen, como la de convergencia, consumo, audiencia, participación, colaboración, redacciones, habilidades, profesión, industria, formación, entre otras.

La idea de “hipermediación” ofrece una dieta conceptual muy nutritiva que fortalece los ligamentos y multiplica las articulaciones entre industria y academia, acción y pensamiento, innovación y tradición, periodistas y audiencias, acontecimientos y narrativas, profesión y amateurismo, fluidez e institucionalidad.


Un momento, ¿de dónde viene todo esto?

En 1987 el colombiano Jesús Martín Barbero publicó un libro vertebral para los estudios culturales de la época, De los medios a las mediaciones. Explicó que la genealogía de la cultura popular se elaboraba en el transcurso, ya no de los medios, sino de la mediciones: un proceso de recepción, reconocimiento y apropiación. Estas mediaciones de Barbero eran a la vez espacios, temporalidad y competencias culturales menos soldados al supuesto “poder incuestionable de los medios” y más empapadas con la complejidad de los hábitos y elaboraciones de las audiencias.

Poco más de 20 años después, el año pasado, Carlos Scolari fue bastante más lejos y publicó Hipermediaciones. Un libro sensacional y que les sugiero que lean y relean. Las hipermediaciones no niegan las mediaciones. La idea de hipermediaciones tiene algunos rasgos fundamentales: reivindica el rol activo del receptor y marca otro nivel de continuidad con uno de los presupuestos fundamentales de las teorías de las mediaciones. Desmonta las visiones que sólo ven manipulaciones y evidencia la complejidad de los procesos de interpretación. Como explica Scolari, “cuando hablamos de hipermediaciones no estamos simplemente haciendo referencia a una mayor cantidad de medios y sujetos sino a la trama de reenvíos, hibridaciones y contaminaciones. Las hipermediaciones, en otras palabras, nos llevan a indagar en la emergencia de nuevas configuraciones que van más allá –por encima- de los medios tradicionales”.

Quizá no es menor decir que Barbero escribió su libro durante el auge de la semiología y Scolari haga lo suyo cuando aún la disciplina no se anima a abordar con contundencia los nuevos medios, interfaces e interacciones -sobre todo en el mundo latino (Europa mediterránea y América Latina), donde la semiótica todavía se orienta hacia el análisis narrativo, textual y mediático. A diferencia de ámbito anglosajón y eslavo, donde incluso ya se aborda la biosemiótica y el enfoque semio-cognitivo (Diferencia realizada por Scolari en digitalismo.com).

Dicho esto, estrellemos el avión teórico contra el periodismo

Hasta hace una década, la mediación estaba profesionalizada. Los agentes de la mediación habitaban en la industria de los medios. La legitimidad tuvo como principal pilar una ventaja técnica que sostenía una arquitectura vertical entre medios y audiencias. Ahora la legitimidad de los medios y de los periodistas está cuestionada, aunque no de una manera tradicional, no desde la crítica retórica y académica, sino desde las nuevas prácticas.

Ahora todos -periodistas y no periodistas, bloguers y no bloguers- somos sujetos de prácticas de mediación. La institucionalidad de la mediación está siendo revisada por las prácticas de las audiencias.

La escuela de Frankfurt soñó, como tantos otros, también con una raza superior de usuarios de medios. Despiertos, lúcidos y querellantes de la moralidad mediática. La reflexión más crítica sobre los medios se está dando hoy, pese a que la academia despotrique. Se trata de una reflexión que no se piensa, se hace. Su objeto no se analiza, se usa y se transforma. Entonces nosotros, como periodistas, como personas que alquilamos nuestra creatividad, inteligencia, tiempo y dedicación a las empresas periodísticas, creo que tenemos que preguntarnos cómo transitar e intervenir en la fluidez de las hipermediaciones.

Las emergencia de hipermediaciones impacta directamente sobre los indicadores de las organizaciones. Afecta los procesos productivos, desestabiliza o resignifica la integridad simbólica de lo que producimos. Redefinen la gestión de contenidos. Por eso hay que atenderlas, diseñarlas e involucrar a la organización con ellas. No hay tutoriales para hacerlo.