Me mudo a Madrid

Son mis últimos días en Buenos Aires. Dentro de muy poquito tiempo estaré instalado en Madrid.

Viví varios años en Buenos Aires, algunos meses en la entrañable Rosario y luego regresé a la capital. El último medio año que pasé aquí tuve el privilegio de trabajar junto a Darío Gallo en la revista Noticias. Darío es el periodista más open mind del planeta y el que más admiro. Por eso para él va mi primer agradecimiento, que extiendo a todas y todos en la redacción. Nico, Fer N, Ana, Jesi, Dani, Ale D, Ale C, Matias, Franco, Pablo DLF, Gustavo G, Cani, Preste, Graciela, Cristian y Ale P, Gastón, Guille, Monica, Fer V, Ceci, fueron con quienes más tiempo pasé durante los últimos meses.

Tengo que seguir, quizá porque están siempre un piso más arriba, con Guillermo Piro y Daniela Pasik. Son mis cómplices. Danixa es la periodista que escribió la mejor nota sobre Second Life que leí y la última amiga que gané. De Piro no voy a decir nada porque sería incapaz, a él sólo puedo escucharlo y abrazarlo.

Guillermo, Silvina, Laura y Cyn, también han sido parte de mi entorno durante éste último tiempo. Son probablemente cuatro de los docentes más innovadores de la Argentina, genios locos que me enseñan lo que saben, aunque no sepan que lo hacen. Caro Gruffat, Joni Chattás, Viraven, An, también pienso en ustedes y aún puedo verlos en el linving de casa.

Erik, Julián y Fer, con quienes inventamos una maquinaria experimental postdigital que nos transforma todo el tiempo, son quienes se animaron a quitar los pies de la tierra intelectual tradicional y nadar contra la corriente. Sin ellos Argentonia no hubiera sido posible. Jamás.

A los amigos de siempre: Jime, Hernán, Joac, Seba, Franco, Urón, Tomás, Nati, Majo, Bernarda, Lucho, Fede, Merunga. A Raúl, Ferfigheras, Ceci, Mut y Emma. Todos ustedes son parte de lo que soy. Abrazo también a Mariel, Adriana, Lalo, Julián, Leandro, Pablo, Karina, Camarero, Eduardo, Marcelo y Lisy. A Fer Díaz. A Nat y Diego.

Caro y Roger, indianos recién llegados a la capital, amigos jamás mejor heredados y partes del corazón que dejo enterrado en las calles porteñas.

A mis viejos, a mi abuela Cocó -que también lee el blog-, a mi hermana Mariana que vive en Brasil y a mi primo Emilio, que le debo una vida y dos infancias. Y a Lore, que la tengo acá enfrente mirado su pantalla y con quien volamos a Madrid en menos de un mes.

Allí nos esperan Mary, Nat, Juan, David y todo el entorno de Las Indias. Somos felices.

Gracias a todas y todos por acompañarme en trayectos de este camino. Nos volveremos a ver.