McLuhan: “¿Usted cree que mi falacia está equivocada?”

¿Usted cree que mi falacia está equivocada? Esa pregunta era la respuesta de Marshall McLuhan a quienes lo cuestionaban? Algo de eso dice en Annie Hall, la película de Woody Allen de la que McLuhan participó.

Está muy bien. McLuhan. Seguro a la mayoría de todos ustedes alguna vez se lo mencionaron, alguna mañana escucharon su nombre en boca de algún profesor pero cuántos lo leyeron. La pregunta no es en vano porque el profesor McLuhan fue tan resistido como poco leído, aunque siempre citado, por supuesto con reservas porque la academia no está acostumbrada a este tipo de escritura, a esa arborescencia de pensamiento, a esa fragmentación como respuesta.

Entonces casi siempre todo se resume en que el medio es el mensaje o en la idea de la aldea global.

McLuhan fue un artista de la síntesis, ha recogido ideas amorfas, dispersas, las a conectado y ha abierto nuevos hábitos de conciencia.

McLuhan, actualmente comparado con pensadores como Newton, Darwin, Freud, Einstein, Pavlov, era un profesor de literatura inglesa que nadie conocía pero que un día de 1964 volvió la atención de buena parte de los intelectuales sobre él cuando publicó Understanding Media: The extensions of man (La comprensión de los medios como extensiones del hombre)

Esa obra, que desmenuzaremos más adelante, puso a McLuhan y sus ideas en el centro de los debates sobre cómo afecta la tecnología las formas y la escala de la organización social y la vida individual.

McLuhan decía que su obra era una aproximación de campo en forma de mosaico para estudiar cómo los medios reorganizan la percepción del mundo. Buenos ejemplos son El Medio es el Masaje, un inventario de efectos y La Galaxia Gutenberg, en el canadiense pone de manifiesto cómo los libros operan como medios, es decir, cómo alteran la percepción con su irrupción social.

El profesor McLuhan era absolutamente consciente de lo que hacía, de sus formas e inventarios. Es por eso que nos invitaba a entrar en su obra como si fuéramos a entrar en un baño de inmersión. Es decir, no importa por dónde entremos, pues después de unos instantes ya nos vamos a haber sumergido en un nuevo entorno.

“En América Latina no pocos académicos e investigadores de las ciencias de la comunicación menospreciaron las tesis de McLuhan”, comenta Octavio Islas. Y explica: “El radicalismo althusseriano era la ideología que entonces estaba de moda en escuelas de periodismo y comunicación. De acuerdo con esa corriente teórica, inspirada en las tesis del pensador francés Louis Althusser – tristemente célebre-, los medios de difusión colectiva estaban al servicio de la burguesía, y destinados a garantizar la efectiva reproducción ampliada de la ideología dominante y la reproducción ampliada de la calificación diversificada de la fuerza de trabajo. Para algunos de los principales seguidores de Althusser en América Latina, como el destacado investigador mexicano Javier Esteinou Madrid, en las formaciones capitalistas más avanzadas, los medios de difusión colectiva habían alcanzado la condición de aparatos ideológicos hegemónicos, desplazando a un segundo plano a la familia y escuela en la tarea de garantizar la efectiva reproducción ampliada de la ideología dominante y la reproducción ampliada de la calificación diversificada de la fuerza de trabajo” (…) “La descalificación de todo esquema interpretativo contrario a las tesis del ?althusserismo?, particularmente aquellas tesis que fueron estigmatizadas como planteamientos de corte “funcionalista”, adquirió el carácter de constante en la enseñanza de las ciencias de la comunicación en muchos países de América Latina”.

Antes de avanzar más resulta pertinente que comentemos brevemente cuál era la formación de McLuhan, que puede leerse en las notas al pie de sus libros, siempre citando a los grandes de la literatura, como Joyce o Shaquespiare.

Nació en 1911 en Canadá y se recibió de Bachiller en Artes en 1933. Tres años más tarde se graduaría en literatura inglesa en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.

Para saber más de McLuhan deberíamos investigar y leer a los poetas y simbolistas franceses de fines del Siglo XIX, a James Joyce ?especialmente su Finnegans Wake- y al poeta, estudioso de la cultura T.S. Eliot y el panfletista y satirista inglés Thomas Nashe porque ellos fueron buena parte de sus influencias para inventar nuevas formas de pensar los sentidos.

McLuhan fue discípulo de I.A. Richards uno de los pioneros en la crítica literaria centrada en el sentido de las palabras en relación a cómo se utilizan. McLuhan se formó con la tradición literaria que sostiene que las palabras no tienen un sentido único, fijo, invariable ni independiente de sus usos. McLuhan deploraba la superstición del significado correcto, superstición sostenida increiblemente aun en algunos claustros académicos y elitistas.

Sabemos que no es posible el pensamiento sin el lenguaje. Pero la relación de las palabras con el pensamiento aun nos enreda en discusiones. I.A. Richards sostiene en el libro The Meaning of the Meaning ?El sentido del sentido- que el pensamiento debía tener bajo su control a las palabras ?no al revés- decidiendo el sentido a partir del contexto. Esta idea es tomada por McLuhan en la Comprensión de los medios como extensiones del hombre, donde explica que todos los medios son metáforas activas para traducir la experiencia en formas nuevas. La palabra hablada fue la primera tecnología mediante la cual fuimos capaces de tomar distancia de nuestro entorno para poder leerlo de una forma nueva, distinta a la que veníamos haciéndolo.

En ese sentido del sentido hay comprensión, en ese sentido hay traducción, tal como lo expone McLuhan en el capitulo Los medios como traductores en el libro La Comprensión de los medios.

McLuhan tuvo el perfil que nos interesa particularmente. Es decir, aquel perfil que no aparta la practica de la teoría porque ve en la primera el corazón de la segunda. Posiblemente por esa razón fundó la revista Explorations en 1953 y en 1955 una alocada compañía como Consultores de ideas ?Idea Consultants- que ofrecía servicios de asesoramiento creativo para la innovación en los negocios.

En medio de tanta exploración y experimentación, como imaginamos, hubo de todo, desde proyectos inviables como luces para las cortadoras de césped y estufas y hogares tridimensionales hasta envases de aluminio y de cartón para bebidas, cenas dietéticas congeladas, utensilios para el baño en cápsulas descartables y las precursoras fuentes de televisión, que era lo que hoy conocemos como videocasets.