¿Los posts son géneros literarios?

Desde hace un tiempo pienso si tiene sentido responder esa pregunta. Me respondo que no tiene demasiado sentido porque falta mucho para saberlo, incluso para poder pensarlo. Pero me lo preguntan, se lo preguntan otros, y a mí me parece divertido responderlo. Y junté algunas ideas al respecto:

1. Olvidémonos de pensar en géneros “literarios”, porque es obvio que hay géneros de todo tipo, casi tantos como prácticas culturales, y en todo caso los posts serán géneros de otro tipo.

“Cada enunciado separado es, por supuesto, individual, pero cada esfera del uso de la lengua elabora sus tipos relativamente estables de enunciados, a los que denominamos géneros discursivos (…). La riqueza y diversidad de los géneros discursivos es inmensa porque las posibilidades de la actividad humana son inagotables y porque en cada esfera de la praxis existe todo un repertorio de géneros discursivos que se diferencia y crece a medida que se desarrolla y crece la esfera misma” (Bakhtine, 1982).

Es obvio: hay géneros periodísticos, musicales, literarios, gastronómicos y ¿digitales? Entre estos últimos, entonces, habra que ver si de aquí a unos años los posts de los blogs adquieren carácter de género, de la misma manera que lo podrían llegar a ser géneros emparentados como los e-mails, los chats o los mensajes de texto. Para que esto suceda tendrán que adquirir rasgos lingüísticos y discursivos propios. Entonces, tal vez, hablemos de géneros digitales. Por suerte, eso nos salvará de seguir discutiendo si un blog puede convertirse en un libro impreso. Los posts quedarán en otro estante que no será la literatura, o no se conformarán como géneros, tal vez, y sí pasen a ser parte de “lo que en algún tiempo fueron libros compuestos por posteos de unas especies de escritores que escribían en unas bitácoras digitales que ya no existen más”.

2. Olvidémonos de suponer que hoy podemos saber si los posts son géneros literarios. Hoy no lo sabemos. Para que eso suceda, tendrán que estabilizarse, como toda forma generada por la necesidad de comunicación de una época. En términos de historia de la escritura, los posts y los blogs son muy nuevos. Todavía están sucediendo. Y puede pasar, como en otros fenómenos de la escritura, que no se estabilicen.

Según Todorov (1987), los géneros se institucionalizan por necesidades de comunicación en una sociedad en que están vigentes, y porque determinadas propiedades discursivas son recurrentes en determinados ámbitos de uso y se codifican progresivamene para constituirse en géneros. Si esto está sucediendo con los blogs, lo son. Probablemente, los blogs estén estableciendo sus reglas de brevedad y su estética, pero aún queda muchísimo por saber.

Puede pasar, también, que sí se conviertan en género, pero no como hoy los conocemos.

Tomando un ejemplo de la historia de los géneros periodísticos, lo que hoy conocemos como un artículo, como una pieza noticiosa de un diario, dista muchísimo de lo que se escribía en los periódicos de la época colonial. Si viéramos hoy esas notas, nos parecerían panfletos infames, pura propaganda política, con cero “objetividad periodística”. Serían lo que hoy llamamos “editoriales”. Lo que hoy consideramos un artículo periodístico está lejísimos de esas primeras piezas periodísticas. Y suponemos que lo mismo pasará con los posts: cuando llegue el día en que podamos decir “esto es un post (y esto no)“,

¿serán de 20 palabras o de 8 mil caracteres?,

¿tendrán fotos, dibujos, las dos cosas o nada?,

¿conservarán los comentarios o sólo tendrán pingbacks o tracebacks?,

¿seguirán siendo mayormente en primera persona, serán en tercera, o apelarán a una persona que aún desconocemos y que se irán inventando con el tiempo?

¿conservarán la “oralidad”?

… Nada de eso sabemos hoy, de la misma forma que no sabemos si lo que hoy llamamos “cumbia villera” seguirá siendo un género por si mismo o será parte del género “cumbia” en general o se llamará “cumbia urbana”, de la misma forma que cuando Haydn escribía sus primeras piezas para orquesta, en cuatro movimientos y un solo tempo, no tenía idea que después iban a llamarlas “sinfonías”.

3. Y aún suponiendo que sí, que los posts se conviertan en un género, después pasará lo que pasa con cualquier género y sus subgéneros: preguntarnos sobre la calidad, estética, informativa o creativa.

Estarán bien o mal escritos,

nos harán pensar o nos parecerán descartables,

nos mostrarán algo nuevo o nos aburrirán,

los haremos circular o cerraremos la ventana, la pantalla o el celular.

Al final y por suerte, aún cuando logremos “encauzar” al mundo en géneros, lo importante será si a esa altura todavía los posts sirven para algo.