Los robots

Illah Reza Nourbakhsh se tomó el trabajo de escribir un libro, Robot Futures, para contarnos cómo serán los robots del futuro (o por lo menos algunos de ellos) y cómo modificarán nuestras vidas. El libro, publicado el año pasado, mira hacia el futuro, el de acá a la vuelta y otro que está a más de un siglo. Vale la pena leerlo y también vale aclarar: Nourbakhsh no escribe futurología basada en suposiciones; escribe sobre lo que acontecerá con certeza.

Robot Futures es mezcla de cuasi-ficción, presentada en el principio de cada capítulo con historias sobre cómo serán y actuarán los robots en cierta época y cómo nos afectará a los humanos, y de ensayos basados en datos y conocimiento concreto. Todo parte de una premisa enunciada en la introducción:

Las tecnologías robóticas parecen mágicas porque son transformativas.

El libro es una fuente incesante de ideas sin tecnicismos (salvo alguna excepción, señalada por el mismo autor) que ayudan al lego a definir un poco mejor de qué se habla cuando se habla de robótica y dónde estamos en este momento con el tema. Algo que Nourbakhsh deja bien claro es que es imposible definir qué es un robot porque el concepto muda con demasiada rapidez. En ese sentido uno de buenos conceptos ofrecidos es:

La robótica ya dejó de ser simplemente copiarnos — dejó de ser la creación de androides caminantes y habladores indistinguibles de los humanos. La robótica ha madurado y superado ese molde.
La robótica moderna es sobre cómo percibimos el mundo, cómo interpretamos lo que nos rodea, para luego reaccionar contra el mundo y transformarlo.

Otro concepto clave, en similar dirección:

Existe una cualidad especial de la robótica moderna que es relevante para nuestra percepción de cómo cambia el mundo: los robots son una nueva forma de pegamento viviente entre nuestra mundo físico y el universo digital que hemos creado.

Nourbakhsh intenta delinear algunos puntos elementales para una definición de qué es la robótica, cuán inevitable es ya su presencia entre nosotros y qué podemos esperar de ellos. Hay momentos en los cuales cierto romanticismo pro-humano (podría llamarse humanismo, supongo) contamina sus bien argumentadas visiones, pero no son suficientes para arruinar el libro. El resultado es un visión más positiva que negativa, pero sobre todo aceptante y no resignada. Lo que hace es reconocer la transformación y trabajar con ella. Sacudir la cabeza sirve de poco, parece ser su mensaje.

Así, tomando la explicación del propio Nourbakhsh, cada capítulo se enfoca en distintos efectos “secundarios” que las nuevas tecnologías robóticas tendrán sobre los humanos. Por ejemplo, si podemos usar hologramas para estar en varios lugares de forma simultánea, ¿cuál será el efecto de ello en nuestra relaciones familiares o amorosas? No lo deja ahí y aborda otros aspectos que mudarán, desde lo laboral hasta la privacidad (al ser parte de una red de base datos infinita, cada robot que nos crucemos sabrá todo sobre nosotros antes de que sepamos nada de ellos).

Existe, sin embargo, otro elemento que hace de Robot Futures un libro importante para leer hoy (y tiene que ser hoy porque, inevitablemente, quedará obsoleto) y que no tienen nada que ver con el futuro: Nourbakhsh hace un punto en señalar que los robots ya son parte de nuestras vidas, muestra cómo lo son y, lo más importante, señala que no lo sabemos, que nos quedamos con la imagen de R2D2 en la cabeza y poco más (no son sus palabras, pero lo implica). Su libro intenta mudar esa imagen y, por suerte para todos nosotros, lo logra porque, ¿saben qué?, los robots no sólo están aquí, sino que vienen más y serán más poderosos.