Los nuevos puestos de trabajo en las redacciones online

Los periodistas son sólo una especie más en los nuevos contextos de productividad de los medios. Diseñadores y programadores fueron los primeros “invasores”. Pero nuevos perfiles están entrando por la ventana de las redacciones online. Cuáles son los pequeños especialistas que ganan terreno en las organizaciones periodísticas.

Los nuevos puestos de trabajo en las redacciones online tienen algunas características comunes: tarea hiperespecífica, casi no tienen gente a cargo, capitalizan los contenidos generados por periodistas, su productividad impacta en la facturación del medio, generan servicios para robots y usuarios avanzados del medio, y nadie tiene muy en claro qué hacen. Son conocimiento puro y muy experimentalistas. Es un error pedirles experiencia porque producen innovación. Son los “plugins” de las organizaciones periodísticas, y nos animamos a ponerles nombres amenos:

Capo en AdSense: Un tipo clave. La publicidad de Google siempre deja dinero, pero si está en manos de un obseso puede mover la aguja de facturación.

MobileMan: Es un periodista inalámbrico. Un hombre de pocas palabras. Piensa en otro soporte y en usuarios muy distintos a los de la Web. Capitaliza los contenidos tradiciones y diseña nuevos y, si es bueno, genera rentabilidad sobre ese reaprovechamiento. Es un comunicador de lo específico y geolocalizador.

Indexante: Hombre araña. Habla otro idioma. Es un traductor editorial que pone a dialogar los productos y servicios del medio con algoritmos y procesos artificiales de posicionamiento y visualización de la información y la marca.

Brigada de arquitectura editorial: Es un trío rompemoldes. Un diseñador Web, un programador y un periodista. En el día a día, tienen cada uno sus tareas pero se agrupan para cuestiones específicas de visualización de la información. Son como el “boxes” de usabilidad. Ahí para el medio a hacer ajustes muy particulares con objetivos concretos. No rediseñan. Agregan, adaptan, modifican.

Data delivery: Es eso. Un diseñador de servicios delivery. Crea nuevos canales para disponibilizar información. (Lo que hizo el Guardian estos días con sus feeds es un claro ejemplo de las tareas que llevan adelante los data delivery). Extrae de la tradicional página Web contenidos para filtrarlos en nuevos soportes y formatos. Habita el laboratorio de los contratos de lectura.

La ausencia de estos perfiles también funciona como un indicador que muestra cómo naufragará el barco. Y resulta obvio decir que las universidades no generan ni por error un sólo profesional con alguno de esos perfiles.

Una cosa más: Hago una exclusión explícita a los denominados gestores/moderadores de comunidades por la sencilla razón de que ese tipo de proyectos son aún de improbable eficiencia y rentabilidad (son contados los casos en que producen algo más que gastos de mantenimiento e infraestructura).

Crédito de la foto: flickr.com/photos/kymberlyanne/