Los navegadores movilizan tropas

La guerra de los navegadores, que parecía terminada en los 90, promete renovarse este año. Entre las razones del cambio, seguramente primero está el uso que les damos a los browsers, que ya no son simples buscadores de páginas web, sino escritorios donde trasladamos nuestra vida de computadora: buscamos, escribimos, maileamos, blogueamos, dibujamos. La segunda, en este cuadrito:

browsersMicrosoft va esperar hasta fin de año para estrenar el Explorer 8. Promete Web slices, una herramienta que permititá salvar una pieza dinámica de cualquier página y tenerla a mano en un costado del navegador (un marcador de deportes de una página de noticias, por ejemplo). Y Activities, una función que permitirá seleccionar el texto de una página, clickearlo y mandarlo instantáneamente a otro sitio, como si lo mapeáramos o lo blogueáramos, todo sin salir del browser.

El desafío de Apple es seguir con la estrategia de que Safari penetre en los usuarios de PCs. Pero lo más interesante parece venir desde el Firefox.

En junio, se lanza el nuevo Firefox 3.0, después de tres años de desarrollo y seis meses de pruebas públicas. Para un ser un navegador que hay que bajarse y no viene compulsivamente instalado como el Explorer, 170 millones de usuarios y el 18% del mercado, no es una mala cifra para Mozilla, la reinvención post Netscape que entusiasmó a los open-source del mundo unidos. El gran salto empezó con una “mini-alianza” cuando Google puso la cajita buscadora al costado del navegador y empezó a combinar la historia de navegación a las búsquedas frecuentes.

En Firefox 3.0, la clave será el orden y la predicción, tanto de las búsquedas como de los favoritos. Ese invento por ahora se llama “awsome bar” (“barra maravillosa”), porque -dicen los desarrolladores- va a solucionar la vida de los usuarios con millones de favoritos y logs en cada nueva página que abren. Y el otro desafío es explotar FoxMarks, un sincronizador de páginas favoritas que funciona entre dos o más computadoras que usen el browser de Mozilla. Es decir, el comienzo de una red de navegadores compartidos. Hacia allí va la cosa.

Vía NYT.

Más: Mozilla y su modelo para meterse en los móviles.