Lecciones gráficas para la tv

El cambio más radical impuesto por internet a diarios y revistas es haberles quitado el control sobre el canal de distribución. Durante décadas, si uno quería leer el contenido de los medios gráficos debía apropiarse del contenedor, y con apropiarse me refiero a agarrar físicamente. No quedaba otra. Sin el objeto material no existía el contenido y ambos eran fabricados por la misma entidad (una editorial).

La televisión y la radio eran otro tema: el aparato televisor y el aparato radio venían por un lado y el contenido por otro. Creaciones posteriores, del tipo televisión por cable y pay-per-view, decodificadores y radio satelital, fueron intentos de los productores del contenido por adueñarse del distribuidor. El lema era algo así como “Si no te doy me decodificador o si no te asociás a mi servicio satelital, no ves mis contenidos”. En esta visión del mundo, la relación contenido-contenedor de la gráfica era La Meca.

Internet rompió esa simbiosis gráfica de contenido y contenedor porque el productor perdió el control sobre el objeto material de la lectura. La gráfica pasó a moverse en un escenario similar al de los medios audiovisuales. Todos pasaron a actuar en un mundo donde el contenido necesita de un proveedor-distribuidor independiente para existir.

No reconocer este cambio fue quizás el error más grande de la prensa gráfica al intentar instalarse en internet bajo el cabezal de “ediciones online”. Encima se tomó a internet como un entorno textual por sobre todo, lo cual no ayudó.

Seguir pendiente de cómo crear, construir y mantener un “medio” a partir de textos, como sigue haciéndose en las puntocom, es darse contra una pared día tras día tras día porque es seguir actuando como si esa simbiosis todavía imperase. Los “medios” (hace falta erradicar con urgencia esa palabra para referirse a los sitios informativos) intentaron cambiar, aunque fuese con timidez, y siguen en ello con la hipervínculación, los textos más cortos, las fotogalerías y los videos, pero hace falta un cambio más radical, uno que indique que el texto es un elemento tan secundario como los demás. Internet no es una plataforma textual, está claro. Las versiones online de lo que hoy insistimos en llamar medios van camino a estar dominadas por contenidos visuales, y dentro de éstos por los videos, al menos en la etapa más próxima.

Pareciera entonces que las versiones online de los canales de televisión tienen las de ganar al tener la infraestructura que otros, pero no es tan sencillo. La infraestructura no alcanza por sí sola, como bien demuestra la experiencia de la gráfica. Hace falta encontrar el lenguaje, la gramática, porque los canales de televisión no hacen videos para internet sino que intentan más bien imponer el formato antiguo. No remodelan para la nueva plataforma, buscan preservarla.

Si para la gráfica el golpe de knockout llegó con la desaparición de la simbiosis contenido-contenedor, para la tevé la amenaza está dada por las audiencias fragmentadas y dinámicas y por eso hace falta crear productos específicos dirigidos a esas audiencias. Pero no se trata solo de una cuestión de fragmentación y dinámica, sino también de tipo de consumo, de comportamiento, de educación visual. Los estudios transmediáticos ayudan a entender de qué se habla porque queda mucho “world-building”, como dice Jenkins, por encarar, al mejor estilo True Blood. Aprender de la experiencia de un “medio”, como la gráfica, que creyó haber entendido “cómo era esto de internet”, ayudaría más aún.

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Lecturas adicionales
Economist.com: The last remaining mass medium needs to engage with its audience and target its offerings (a través del caché de Google)

Henry Jenkins: District 9 (Part One): Can a Bench Be a Transmedia Extension?

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+Tv en Amphibia: Hablemos de televisión