Las formas

Cada aspecto del negocio de los medios está configurado por el soporte: la profesión, el contenido, la distribución, el tiempo de consumo y producción, modelos de negocios, criterios de calidad, el diseño de la organización, salarios, todo.

Las formas y el equilibro que adoptaron esas variables hasta principios de siglo es aquello que la red y la participación a escala, la oralidad conectada y la conexión intersticial, la abundancia informativa y la escasez de filtros eficientes, están cuestionando.

El ADN de la transformación tiene barras de progreso diferenciadas y de aceleración variada. El estado de cada una de ellas, además, depende estrechamente del momento de cada organización. No es la muerte de los medios ni del periodismo. Es la muerte de algunas de las formas que adoptaron. Las formas mueren.

¿Y si la profesión y el negocio se transforman tan dramáticamente como lo hizo el cine entre 1910 y 1930? ¿Cómo se redefine y hacia dónde se desplaza la cadena de creación de valor? ¿Cuál es el embrión de la nueva forma de la organización? ¿Las formas de consumo cultural van a continuar en un proceso de expansión, transformación y fragmentación violenta?

¿Compresión y atomización son los motores de las nuevas formas? La forma de la marca. La forma de la noticia. La forma de la producción de contenidos. La forma de la gestión de contenidos. La forma de la participación. La forma del negocio. La forma de la atención.

En una industria en la que se desvanece la importancia del soporte, la conectividad está a cargo. Me interesan especialmente las formas del tiempo, de la audiencia, del valor y de la organización. E intuyo que el incendio lo va a desatar la nueva forma que adopte la noticia durante esta década que empezamos.