La televisión del futuro será cualquier cosa menos una caja boba

La pregunta sobre cómo serán los medios del futuro, cómo serán la TV y los diarios en particular, desvela y pone a trabajar y a improvisar a cientos de miles de publicistas, de empresas, de periodistas y diseñadores, de ingenieros y arquitectos de la información de todo el mundo. Nadie tiene la receta. Los ingredientes y los instrumentos para mezclarlos son totalmente nuevos.

El reciente anuncio de la cadena MTV sobre el proyecto “Virtual Laguna Beach”, un entorno de simulación donde realizarán sus producciones, muestra esa tendencia. MTV está intentado descifrar la gramática de los medios de los nativos digitales: tal como informó Noticiasdot, la estrategia detrás del anuncio de MTV es intentar “captar la atención de jóvenes y adolescentes que abandonan progresivamente la televisión –y por lo tanto sus publicidades– para volcarse a la vida on line”.


El boom del servicio de almacenamiento y reproducción on line de videos YouTube.com es otro caso que muestra a las claras cómo los usuarios de internet están generando espontáneamente sus gramáticas de producción y consumo audiovisual. Actualmente, ese servicio ha superado los 100 millones de videos descargados por día. Videos que, como se sabe, son producidos por los usuarios. No es casual que el gigante Warner se interese en YouTube.

También se encauzan en esa tendencia de exploración de nuevos formatos audiovisuales empresas como Yahoo, que emitirá cuatro canales de Current TV, y Apple, con otro modelo de negocio, que vendió 125 mil películas durante la primera semana de operaciones de la nueva versión del iTunes Store.

Virgin Mobile también busca: presentó un servicio de televisión IP para móviles en el Reino Unido. Sí, nuevos formatos televisivos para móviles. En algunos países, como en la Argentina, esa podría ser una línea de fuga creativa: la penetración de celulares es altísima y ya hace meses que se duplicó la cantidad de móviles con relación a los teléfonos fijos. ¿O los celulares sólo sirven para renegar de los SMS en las aulas?

La TV actual está bien lejos de poder ser el atractor que supo ser en las últimas décadas. No sólo los casos citados, entre muchos otros exitosos por la cantidad de usuarios que convocan, muestran cómo los nativos digitales operan con otro universo de deseos, necesidades e interacciones. Existen también estudios que buscan poner sobre la mesa una cartografía del consumo y la producción de medios y las relaciones que en ellos se generan.

Un estudio publicado recientemente por la Universidad de Navarra sostiene que “los niños ya prefieren los móviles, consolas o internet a la tele”: un 32 % prefiere la TV frente al 38 % que prefiere internet; un 34 % escoge la TV frente al 47 % que escoge los videojuegos; y un 37 % elige la TV cuando un 40 % elige el teléfono móvil.

En este proceso de experimentación que los medios de comunicación están llevando a cabo el caso citado de MTV y el de la BBC son dos de los más sofisticados. Recientemente, la BBC lanzó Create with the BBC, una asombrosa plataforma interactiva que invita a “crear con la BBC” y que permite, entre otras cosas, crear ringtones para teléfonos celulares, producir cortometrajes y compartirlos y componer y escuchar música.

La TV actual y sus hacedores saben –o por lo menos sospechan– que deben diseñar un cambio revolucionario que hará estallar la lógica tradicional de producción televisiva. La TV del futuro será multiplataforma y no podrá operar con analfabetos digitales que, tarde o temprano, serán los menos en el mundo. Mientras tanto todos los medios ofrecen contenidos para dos tipos de público: para los inmigrantes y para los nativos digitales. Este proceso, la migración digital de los medios, es la reorganización de la ecología mediática del futuro. Los más imaginativos, los más creativos y los que sepan entender las habilidades cognitivas de las nuevas generaciones, empezarán comprendiendo que el aparato de TV y su centralidad están quedando obsoletos, que la TV necesita pantallas múltiples e interconectadas en un sistema de medios mucho más amplio, que se parece más a un organismo vivo que una vieja pantalla frente al sillón.

La tan pregonada interactividad ninguna relación tendrá con los límites actuales de la TV: una llamada telefónica, un mail, una carta y un conductor contestando. Los “televidentes” se comunicarán entre sí. Y si hasta ahora la producción colectiva de contenidos on line, sobre todo en plataformas wikis, blogs y en listas de distribución, sigue sorprendiendo y asaltando con debates sobre la autoría, por ejemplo, representa apenas el comienzo de otra lógica cultural de los nuevos medios, más relacionada con las lógicas del software, los algoritmos y la simulación que las lineales formas culturales de la modernidad. Es más, en ese sentido, hace unos días comentábamos los distintos niveles de participación entre la Wikipedia y Second Life.

Por ello resultan tan llamativas las experiencias realizadas por empresas, gobiernos y educadores en entornos de simulación como el de Second Life, donde emergen nuevas formas de producción cinematográfica, por ejemplo, o las emergentes interfaces gráficas.

Acaso Lev Manovich ha señalado un punto de esta constelación de oportunidades, desafíos y rediseños. En su libro El lenguaje de los nuevos medios de comunicación, explica por qué la lógica de las computadoras será la que influya significativamente en la tradicional lógica cultural de los nuevos medios. Para él, el desafío es construir un puente entre la teoría de los medios y la teoría del software.

Todavía estamos atados fuertemente a la cultura televisiva tradicional, y los prejuicios calaron hondo, al punto de que si una señora se ríe o llora con un film o una telenovela nadie piensa que está loca, mientras que si un joven se emociona construyendo objetos en un simulador de realidad virtual o jugando a un videojuego cualquiera afirma enseguida que está enfermo, narcotizado, aislado y hasta se animan a decir “adicto”. Lo cierto es que ese asunto es más complejo que esas simplificaciones y que aún desconocemos cómo abordarlo.

Algunos, como la BBC, apuestan a la tendencia de aplicaciones Web 2.0 para la producción nuevos formatos. Otros, como Virgin, a la cultura móvil y en red. MTV ahora se despacha con una iniciativa más parecida a un videojuego que a la TV. No hay recetas para el cambio, pero todos intuyen algo: la televisión del futuro será cualquier cosa menos una caja boba y no estará sólo frente al sillón del living.

Publicada originalmente en educ.ar