La sabiduría de Harold Bloom, un crítico amigable

Cada vez más nos cuesta encontrar críticas literarias con aportes y rescates, con sentido de la fruición y no de la pavada formalista o de monumento editorial. Cada vez más nos cuesta encontrarla en los diarios nacionales, y la extrañamos a Beatriz Sarlo dedicándose a Borges, ahora ocupada con tanta posmodernidad que ve desde Clarín parada en su columna semanal. Y claro, los vidrios de los holdings son posmodernos y a través de ellos se ve posmoderno, ya no importa qué, cartoneros, oficinistas, muñecas, ibooks, videojuegos, lamparitas y puestos de panchos…

Hace poco nos dimos una panzada con Ricardo Piglia, y el suplemento Babelia de el diario El País de España nos sigue guiando cada sábado con sus plumas sagaces y cronistas leídos.

Aunque, esto está cada vez más claro, la buena critica nos acerca más que distancia, y los circuitos por donde fluye mutan y se enredan. Bien lo sabemos, por ejemplo, después de hojear la revista Riel, en la que graduados y estudiantes de Letras de la UNR se dedican a investigaciones y estudios literarios.

Y en esa dirección, en la de acercar, en la de conectar, en la de compartir perspectivas sobre autores se encuentra Harold Bloom.

La sabiduría de Bloom, los recorridos personales de sus lecturas y el estilo que despliega en su escritura, tan oral y tan poco pedante, tan testimonial, son parte de la respuesta que su último libro busca desde el titulo: ¿Dónde se encuentra la sabiduría?

Una batería de citas, una ametralladora de argumentos que dan en el blanco pero que además apunta bien. Harold Bloom sabe dónde mirar. ¿Y de eso no se trata un poco la sabiduría? Estamos convencidos que sí , y lo afirmamos desde los corredores de la humildad donde somos absolutamente conscientes de nuestros competencias incompletas, muchas veces sesgadas, y en perpetua formación.

El libro de Bloom es apasionante y para apasionados, para los militantes de la lectura y del encadenamiento.

El de Bloom genera algo que pocos libros logran y que muchos menos se lo proponen, Se trata del amor o si quiere de la pasión por los libros, por la lectura y en definitiva por los autores.

Para Bloom la sabiduría es algo mucho mas inasible que el conocimiento, que el saber. La sabiduría está mas relacionada a nuestra relación con nosotros mismos en torno a lo que sabemos o a lo que buscamos, sea en Bacon o en Montaige, en Joyce, en Homero o Platón, en Cervantes o Shaquespiare, en Nietzsche o en Emereson, en Proust, en Gohete

En palabras más precisas, Shakespiare revelará sólo al Sakespeare que hay en nosotros y ver esa expresión, dejarle el aire y el espacio que necesita es buena parte de la sabiduría.

Uno de los capítulos que que es una verdadera gloria es el primero, Los Griegos: La disputa de Homero y Platón, en el que nuestro crítico se sirve de distintos estudios para probar por qué no es necesario elegir, pero llegado el caso nos sugiere a Homero. Como dice Bloom, Platón es ineludible porque se agenció de los derechos de autor del mundo pero Homero es el mundo.
Para saber más…


Tres citas del libro:

Una: “Cervantes y Shakespeare comparten la supremacía entre todos los escritores occidentales desde el Renacimiento hasta ahora. Las personalidades ficticias de los últimos cuatro siglos son cervantinas o shakesperianas, o, más frecuentemente, una mezcla de ambas”.

Dos (comparando a don Quijote y a Hamlet): “El caballero y el príncipe van en busca de algo, pero no saben muy bien qué, por mucho que digan lo contrario. ¿Qué pretende realmente don Quijote? No creo que se pueda responder. ¿Cuáles son los auténticos motivos de Hamlet? No se nos permite saberlo”.

Tres: “En contra de Auden me gustaría citar a Miguel de Unamuno, mi crítico preferido de don Quijote. Para Unamuno, Alonso Quijano es el santo cristiano, mientras que don Quijote es el fundador de la verdadera religión española, el quijotismo”.

Entrevista a Harold Bloom
‘En el mundo anglosajón, el estudio serio de la literatura ha muerto’


Los cien genios de la literatura según Bloom