La revolución GPS

La capacidad de procesamiento de datos fue la preocupación inicial que se desprendió de El Capital de la posmodernidad, la impresionante obra de Manuel Castells. Pero la inercia in progress de la industria IT nos aparta cada vez más de esa discusión mientras que el hardware libre la eleva a otra esfera. Las preguntas, ahora, son abiertas por la interpretación de los usos sociales que los desarrolladores plasman en widgets electrónicos de átomos. Especialmente en los dispositivos móviles.

La revolución multimedia, tan anunciada y esperada, flota en el abismo que se abre entre el procesamiento de datos y su semantización. En un mundo donde las geofolksonomías son una de las herramientas más poderosas de producción de sentido, la articulación de los sistemas de posicionamiento global son los fragmentos del nuevo tejido de la red.

La nueva sangre de la red es la mezcla de RSS y GPS. Y la política de la red ya no es sólo su arquitectura: también lo es la ingeniería que la devuelve al territorio, disolviendo para siempre la supuesta frontera entre realidad virtual y realidad física.

La información y los servicios sobre GPS dinamitan las leyes de los medios de McLuhan. Sólo por eso vale la pena prestarle atención.