La preagenda: de los medios a los gobiernos

Las redacciones que he conocido en estos años respondieron siempre a un patrón editorial, que también tuvo un campo de acción más amplio que la simple visión ideológica del medio.

En todo periódico o medio digital hay indicaciones sobre qué tema o personaje se puede o no hablar.

Por eso, allá por 1995 se empezó a hablar de la preagenda.

Entendemos la preagenda por todo aquello que contempla la matriz del medio de comunicación privado o público, donde incluimos la línea editorial, los posibles personajes prohibidos, la decisión de no informar sobre ciertos temas, que en definitiva forman parte de la naturaleza misma de cualquier empresa. Son las reglas de juego no escritas, pero vigentes.

Un ejemplo reciente: Altos funcionarios de un gobierno latinoamericano fueron denunciados por evasión fiscal a raíz de una investigación periodística. Uno de los socios dueños del periódico que hizo la investigación, también aparecía en la lista de evasores del fisco, pero el medio, naturalmente, omitió publicar su nombre.

La preagenda marca las reglas del juego de la industria, pero si observamos la información que se publica, los temas que abren los medios digitales, veremos que la preagenda se ha trasladado hacia los gobiernos, fundamentalmente en Argentina, Ecuador, Venezuela, Chile y México. (Ver y analizar la entrevista de RTVE con Rafael Correa)

Las temáticas de los medios, entendidas como “la agenda informativa”, en realidad parecen responder a estrategias de preagenda determinadas por los gobiernos, que imponen los tópicos de discusión en los medios.

Esa preagenda dispara la producción de información, horas de debates en TV, radio, medios digitales, periódicos, pero si profundizamos en el análisis descubriremos que los temas poco tienen que ver con la sociedad, el impacto en la vida de la gente es prácticamente nulo.

Cuando vemos los temas que la audiencia consume, y trazamos la distancia que existe entre los clics que reciben las historias más vistas de un medio online y la “agenda informativa” que creen ver editores y periodistas, las diferencias son extremadamente notables.

Algún lector dirá: es que la audiencia consume noticias light, de espectáculos, no la importancia de las internas políticas del partido de la oposición. Es posible que haya una parte de verdad, pero habrá que preguntarse si los 1500 clics de una noticia política en medios de 1 millón de usuarios al día, sigue justificando que esa noticia es la apertura.

La relevancia de un medio está en la conexión que tiene con su audiencia, no con los 5 que están en el poder de turno.