La política online made in Argentina

Veremos qué resulta del grandilocuente anuncio digital que hizo la Presidenta: Jueces, policías y fiscales de todo el país podrán acceder a una base de datos digital sobre reincidentes. Mi aporte, en sentido, es que aprovechen esa arquitectura de datos y pongan en línea un sitio donde cualquier ciudadano pueda consultar el perfil profesional, la experiencia laboral, las declaraciones juradas patrimoniales y los sueldos de todos los funcionarios públicos.

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Las campañas online de los políticos argentinos no resultan creíbles ni efectivas por una sencilla razón: buscan efectos a corto plazo en un ecosistema meritocrático donde la presencia y la acción se validan con el tiempo. Ingenuos, sólo dan valor a la red algunas semanas antes de las elecciones, y luego vuelven a sus claustros offline.

Los indicadores de las últimas elecciones en Catamarca dan cuenta de ello: Sólo 1 de los 11 candidatos tiene registrado su dominio. Ninguno de los 11 candidatos tiene un site o blog propio. Sólo 4 de las 11 fuerzas analizadas por eamericas.org poseen un portal con algo de información sobre su acción en la provincia. Ninguno de los 11 candidatos analizados está en Facebook. Por último: Sólo 1 de los 11 candidatos analizados cuenta con un canal propio con videos en Youtube. Dicho esto, vamos a lo que importa.

El país no va a ser más democrático, ni más transparente, ni menos corrupto, si hay saturación de blogs en la comunidad política, aunque si así fuera, claro está, cualquier ciudadano inmune a la brecha digital podría relacionarse de otras formas con los políticos, representantes y funcionarios. Pero la Argentina sí podría mejorar su calidad institucional, sí podría ser más inclusiva, democrática y transparente, si hubiera una agenda digital común -y no este papelón-, un plan a largo plazo y en marcha, de cara a la sociedad de la información, que reúna objetivos, recursos y voluntades de la gestión de gobierno, las empresas privadas y la sociedad civil.

El gobierno nacional, concretamente durante las dos administraciones de los Kirchner, ha evitado en todas sus formas las políticas sobre sociedad de la información. Sí, en cambio, tuvo algunas iniciativas desgraciadas. Entre otras:

La Ley Espía; el anunciado padrón de celulares; la jamás realizada renovación de NIC Argentina; el alejamiento de los estándares informáticos abiertos para la administración pública (pidieron la renuncia de Carlos Achiary, director de la Oficina Nacional de Tecnología Informática (ONTI), y José Carllinni, coordinador del Foro de Responsables Informáticos de la Administración Pública Nacional, dos funcionarios clave en ese sentido); el proyecto OLPC con las laptops retenidas en la aduana; el canon digital, defendido por el diputado K Claudio Morgado y por el senador del Frente Para la Victoria, Daniel Filmus, quien además niega haber firmado la Alianza por la Educación con la Corporación Microsoft cuando era ministro de Educación, aunque este documento, con su firma, pruebe lo contrario.

No tener en cuenta las interacciones sociales en la red, mientras se trabaja en la política, desde donde se supone que la misión es transformar la realidad y llevarla hacia mejores horizontes, es desconocer la realidad, evadirla, o reducirla. En la Argentina la información pública es una fantasía del zodiaco. La inclusión digital, una casualidad atomizada en voluntades breves.