La mutación de la Crónica

Entre el 10 y 12 de octubre participé en México D.F del encuentro Nuevos Cronistas de Indias 2, invitado por la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. Asistieron periodistas de todas partes y el encuentro lo cerró Martín Caparrós (esto fue lo que dijo).

La discusión que me tocó dar fue convocada con el eje “La crónica mutante: búsquedas y experimentaciones en la galaxia transmedia”. Moderada por Jean-François Fogel (Francia), participaron también Gumersindo Lafuente (España), Marco Avilés (Perú) y Enrique Naveda (Guatemala – España).

Llevé anotada una lista de ideas centrales que comparto a continuación:


1. La linealidad de los textos no puede dar cuenta de la simultaneidad de los acontecimientos.

2. La Red le da a géneros como la crónica aquello que la técnica del collage le dio a la pintura. Simultaneidad.

3. Una pregunta que debemos hacernos es cómo la crónica se va a relacionar con la producción masiva de fragmentos.

4. La experiencia del consumidor ya es transmedia. El consumo colectivo de la nueva audiencia promueve un cambio de dinámica que no es posible evadir.

5. La oferta de subjetividad escala sin pausa.

6. La palabra ya no es algo sagrado. Mucho menos la escritura. La Red combina ambos registros, pero es esencialmente oral.

7. Tenemos el desafío de pensar en la crónica y otros géneros de subjetividad controlada, como la crítica, post artefacto (medios) que llegó a su máximo nivel de complejidad. Complejidad de la que ahora se está desprendiendo al tiempo que avanza la mutación. La separación contenido/artefacto es el paso siguiente a abandonar la nostalgia por un pasado que no vivimos.

8. La crisis de formatos implica que ningún formato importa. Lo único relevante es la conectividad y los contenidos. Y, naturalmente, su relación.

9. Los grandes medios ya no son “grandes”. Son productos de nicho. Vender 300 mil ejemplares, por ejemplo, en un país de 40 millones de habitantes no es escala. Vamos hacia un modelo de audiencia única y la crónica tiene allí una oportunidad.

10. En un mundo que planta más antenas que árboles, lo peor que puede pasarnos es quedar encerrados dentro del cerco de la aristocracia de la subjetividad.