La misión del periodista online I

La afirmación de moda es que el periodista de hoy debe ser polivalente, multipropósito, contar con habilidades diversas y, en un mundo ideal, ejecutar varias de ellas al mismo tiempo.

Con un poco de práctica, voluntad para aprender, algún curso y un jefe más o menos generoso, es posible cumplir con esas características, cada vez más o menos default para ingresar a un online. Eso sería un periodista digital, según el mito o leyenda urbana que se propaga en el mundillo y se repite hasta el hartazgo en decenas de eventos, congresos y encuentros.

En el día a día de cualquier redacción se necesitan esos brazos ejecutores, aunque, cualquier editor o jefe de redacción lo sabe, apenas alcanzan para no hacer un desastre o desbarrancar hasta los portales de los años noventa.

Está comenzando a haber una incipiente abundancia de buenos diseñadores, de buenos programadores, de buenos periodistas multimedia correctamente formados para trabajar en un online, quienes cuentan con esas y otras habilidades. Y que ejecutan sus tareas con eficiencia. Pero a su vez, y aunque siempre serán los menos, está emergiendo cierta escasez de quienes provocan disrupciones.

La misión del periodista online no es hacer igual pero con video, lo mismo pero en internet, y dos o tres cosas a la vez. Su misión es lograr que esas nuevas prácticas lo propulsen para pensar distinto, dando proyección a su profesión y al proyecto en el cual trabaja. Dejar de contarnos el mito del multitasker per se, con falsa misión hiperproductiva, que siempre termina en un apocalípticos VS. integrados, es un buen primer paso.

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