La madurez de los “nuevos medios”

El hasthag-meme #lanuevanoticia dejó en claro un cosa: hay tantas opiniones, definiciones y conceptos sobre qué es “la nueva noticia”, algunas incluso contradictorias, que llegó la hora de dejar de llamar “nuevo” al periodismo hecho para distribuir por internet.

La existencia de lo “nuevo” implica una dicotomía con lo “viejo”, donde lo viejo define a lo nuevo. Esa dicotomía está bien en los comienzos de un proceso existencial, pero en algún momento debe llegar la madurez en dónde se deja atrás esa obsesión por diferenciarse de lo anterior.

El periodismo digital (y con eso me refiero a quienes lo estudian, quienes buscan moldearlo e innovar, quienes creen que es un medio con reglas y paradigmas propios) ya debería estar en esa etapa de madurz. Continuar definiéndolo en contraposición con “lo viejo”, o sea definiéndolo por lo que no es, es cargar con una cruz innecesaria.

Tomemos el ejemplo de siempre. Google seguramente se definió en sus principios en contraposición con Altavista, Yahoo! y otros buscadores ya olvidados, pero es difícil imaginar que al día de hoy perduren comparaciones semejantes dentro del Googleplex. El cordón umbilical se cortó hace rato.

La información concebida como información internetiana (¿#lanuevanoticia?) debe dejar de verse como un spin-off del periodismo “de papel”, del periodismo “tradicional,” porque la dicotomía ya no sirve. Cumplió su función. Mientras la información digital siga haciendo esa añeja comparación seguirá en una búsqueda ciega de identidad.