La felicidad llegó 8 años tarde

Durante esta semana se lanzó en Chile la venta online en el sitio de i-Tunes. Me tiré de cabeza: mi primera compra fue The Dark Side of the Moon (deluxe experience version, remastered) por 13,99 dólares (*). Incluye los temas del disco original, versiones en vivo, videos, memorabilia, etc. ¿Por qué me tiré de cabeza? Porque más de una vez tuve ganas de sumar música a mi biblioteca (que se compone en su mayoría de CD´s subidos a mi PC) de forma rápida, impulsiva, sin complicaciones. Y si había que pagar estaba dispuesto. Hasta ahora ningún sitio me ofrecía todo eso junto.

Pero la pérdida de la virginidad i-Tunes me resultó más reveladora de lo que esperaba, sobre todo cuando me di cuenta de que pasaron ocho años desde que se lanzó la tienda en USA. Y mientras tanto nosotros acá teorizando acerca de la experiencia de compra online, de los micropagos, de los modelos de negocios y toda esa larga lista de lugares comunes, aburridos y empalagosos. Ahora, se terminó la sanata: compré como quería a un precio lógico y me di el gusto de tener rápido lo que buscaba y más.

La experiencia supera a cualquier especulación, eso ya lo sabemos. Pero en este caso la experiencia reconfigura hábitos y, en este caso, para mí, un suponer, no hay vuelta atrás. Ya lo decía el amigo Jeff Bezos: no importa lo que va cambiar en los próximos 10 años, importa lo que no va cambiar en los próximos 10 años. La gente siempre va a querer comprar lo mejor, más barato y más rápido, agrega él (Bezos). Sobre certezas de ese tipo hay que fundar lo que viene, creo.

(*)Un CD en una tienda en Chile cuesta unos 10 mil pesos que equivalen, aproximadamente, a 20 dólares.