La blogósfera angurrienta

El blog angurriento

Los blogs no se alimentan de los comentarios. En rigor de verdad sólo fomentan una falsa participación. El esquema “cuando yo hablo, ustedes se callan la boca” se materializa de forma explícita cuando la participación es perpetuada al scroll y confinada a cajas de texto de una jerarquía semántica que poco le interesa a los buscadores. Si alguien llegó a leer tu opinión volcada en un comment lo más probable es que esté sentado en una butaca contigua dentro del público asiduo del blog o tenga un gran componente de casualidad. Poco le importa a los índices o algoritmos de los buscadores bucear hasta esas profundidades semánticas para ver que tenés para decir.

Probablemente al que sí le importe sea a quien/es tengan la capacidad de postear, los comentarios engordan el post, los revisten de una apertura o transparencia que las herramientas de moderación se encargan de terminar de pulir. En el mejor de los casos terminan consiguiendo el mismo poder de expresión que la de un manifestante en un acto público: pueden gritar o mostrar su pancarta pero nunca tendrán el micrófono. Mientras tanto las cámaras sólo harán paneos generales para registrar el número de personas pendiente del relato y -sólo si vale la pena para el resto de la audiencia- resaltarán algún cartel matizado de creatividad o una expresión de oposición desmedida para la cual -y dado que Usted es tan reaccionario- sí habrá réplica desde el micrófono: ¿Por qué no convoca su propio acto?

Si analizamos la estructura de internet desde la capacidad en articulación de contextos veremos que dentro del ecosistema de protocolos que codifican interacción y transportan contenido encontramos a la “telaraña de alcance mundial” (o World Wide Web) como un claro emergente de esto; si la blogósfera pretende algo similar deberá ser capaz de permitirse la contextualización de la información, soltar y pasar el micrófono.

Podría profundizar y aburrir con los motivos técnicos por los cuales la participación a través de comentarios no sólo siembra obstáculos en el debate de ideas (incluso dentro del mismo blog) sino que además la externalizan a través del siempre presente y bien diferenciado ‘feed de comments’. Te tiene que interesar mucho la discusión al punto de suscribirte a ella o, claro está, en la medida que el blog lo permita, completar otro proceso de registración, obtener tu usuario y recibir (siempre en otro contexto) los estímulos sensoriales de la participación vía email.

Por fortuna existen los Linkbacks implementados de forma transparente y que están debajo del capot de todo blog. Como un ovillo de fibras comunicativas permiten tejer redes de contextos, multiplican los puntos de entrada a las ideas. Admiten que las ideas se instalen en la blogósfera como contexto. No importa tanto quiénes discuten sino que esta discusión sea abierta. La evolución de la red nos enseñó que esto no se logra a través de una comunidad cerrada de ideas, lo siento.

El blog está en plena transformación y con el tiempo iremos puliendo esta idea. Por ahora cerramos los comentarios pero abrimos la participación.

Ilustración: Nacho Gómez para el proyecto Save Our Blogs