La autoridad de los algoritmos en la “cultura”

No sabemos si los libros o las películas van a desaparecer. Pero sí tenemos pruebas de que los críticos culturales no están en su mejor momento.

La cultura general está cada vez más en manos de los algoritmos. El consumo cultural, concretamente el tiempo que invertimos en películas, libros, obras y otros formatos del viejo orden está cada vez más orientado por fórmulas del nuevo orden.

La influencia de la crítica tradicional está en decadencia. Las formas de recomendación artificial y social están en alza. El consumo cultural es un híbrido de lo que nuestro grupo de pertenencia consume y hace visible en las redes, y de aquello que un algoritmo nos ofrece como algo que muy probablemente nos va a interesar.

No podemos medir la influencia relativa de una crítica para estimular el consumo de una serie, película o libro. Pero sí podemos preguntarnos cuánto de lo que leemos o miramos surge de un algoritmo o de nuestras redes sociales.

Con las noticias pasa lo mismo. Se leen más aquellas que se recomiendan en Twitter o Facebook, que aquellas que están en la portada de un diario. La información relativa al turismo es otro ejemplo: ¿reservamos una habitación en el hotel que publica un anuncio en el diario o en aquel que Tripadvisor rankea por precio y buena reputación de sus huéspedes?

La crítica cultural tal como se la conoció está en descomposición. La agenda cultural no está en manos de la crítica selecta. La autoridad está en la voz del público, que la basa en su experiencia frente a la obra, y en la potencia de los algoritmos que expresan (cada vez mejor) los intereses de la audiencia.

Los críticos no están en un buen momento. La experiencia frente a los algoritmos de Netflix y de Amazon es de una eficiencia impensable. Los límites de sus recomendaciones artificiales parecen estar más basados en sus catálogos que en su conocimiento sobre nosotros.

La crítica como género necesita un paso evolutivo. Los críticos como sujetos de autoridad necesitan pensar su rol. Pero sobre todo su lugar, que ahora también habitan grupos de personas y algoritmos que saben y aprenden.

En los medios tenemos mucho trabajo por hacer en esa dirección. Si la autoridad de la crítica ahora se basa en la experiencia de nuestros pares y en el procesamiento de datos que hacen los algoritmos, ¿cuál es el nuevo rol/lugar para la subjetividad?

La autoridad de los algoritmos en la “cultura” es algo en lo que tendremos que pensar y experimentar más. Nuestra experiencia social y cultural está cada vez más influenciada y orientada por algoritmos. En la nueva crítica cultural hay más matemática que humanidades, más procesamiento de datos que mirada “inteligente”, más servidores que críticos. Dediquemos tiempo a entender este cambio de rumbo. Continuará.

NdelaR y ya que estamos con el asunto de las recomendaciones: hay mucho y muy bueno sobre esto en la película Transcendence, que tiene como protagonistas a Johnny Depp, Morgan Freeman, Rebecca Hall, Kate Mara, Cillian Murphy y Paul Bettany.