Integración expandida: las nuevas redacciones

Obsolescencia VS. reinvención en las fábricas de noticias.

Agnósticos del soporte. Sepultemos la discusión Internet Vs. Papel. La integración de redacciones es una oportunidad invalorable para rediseñar la organización de medios. Lo que está en juego no son los formatos de distribución ni cómo quedarán dispuestas las mesas de trabajo en la redacción. La eficiencia de los equipos y el valor de lo que producen están en el ojo del huracán.

Los medios tienen el desafío de volverse empresas mucho más eficientes. La escala corporativa que adoptaron hasta fines del siglo pasado se vuelve insostenible. El negocio se está reduciendo y atomizando a la vez. La integración de redacciones es apenas un primer paso hacia un rediseño organizacional y de producto mucho más profundo e inevitable.

Es un error seguir centrando el debate de la integración en la guerra Internet Vs. Papel. En la coyuntura extrema que atravesamos, con medios periodísticos tradicionales inmersos en una doble crisis financiera y de credibilidad, y con medios digitales que aún no encuentran modelos de negocios sustentables, lo primero que tenemos que hacer es declararnos agnósticos del soporte. Y enfocar todo nuestro esfuerzo en el periodismo y el futuro del negocio.


Todo diverge. El hardware, los soportes y los formatos son la expresión más acelerada de la divergencia. Una barra de progreso similar, aunque no tan veloz, está compuesta por las nuevas audiencias, las habilidades de los periodistas, las estrategias publicitarias y las nuevas narrativas. La expansión para el periodismo es, en ese contexto, potencialmente ilimitada.

Atar los modelos de negocios y la creación de valor a un soporte específico fue rentable durante mucho tiempo. Pero como ocurrió en la industria discográfica, la digitalización del consumo cambió las reglas del juego. Los medios enfrentan la tarea de ir al encuentro de las audiencias en soportes cada vez más diversos, en distintas termporalidades de la vida cotidiana y con productos múltiples.

La convergencia de redacciones atiende ese fenómeno. Y es, sobre todo, un proceso, no un resultado. Su mayor desafío es diseñar un equipo periodístico integral y encontrar fórmulas de trabajo para atender mercados con tiempos de consumo y soportes cada vez más diferenciados y cambiantes. Estamos migrado de la economía del broadcast (un producto para muchos), a la economía del broadband (muchos productos para muchos).

La clave del éxito. Gerentes y editores de toda la región vuelan decenas de miles de kilómetros por año en busca de la receta perfecta para la integración. Consultoras de variado calibre ofrecen servicios para dejarnos integrados. Durante estos diez años hemos viso de todo.

El faro de la integración en el que habíamos convertido a The New York Times comenzó a dejar de iluminarnos en el 2009, cuando la crisis financiera internacional terminó por desestabilizarlo. Aprendimos también a tomar con pinzas la integración del Guardian, que motivó a media industria: es propiedad de un fideicomiso sin fines de lucro que puede correr los riesgos que otros no.

En la Argentina, La Nación comenzó hace unos cuantos meses un proceso gradual sui generis, poniendo el acento en la transferencia de habilidades y la colaboración entre periodistas. El País, en España, comenzó en marzo de 2010 una integración con una marcada prioridad en su edición online. ABC publicó ese mismo mes un videoclip en Youtube con los “resultados” la integración física recién consumada. También los hubo arrepentidos: 20 Minutos integró en el 2007 y desintegró en el 2009. ¿Qué hacemos?

Integración a lo Dr. House. Buena parte de los procesos de integración de redacciones tienen mucho de la filosofía del Dr. Gregory House, el protagonista la serie de televisión estadounidense estrenada en 2004 por la cadena FOX. A cargo de un Departamento de Diagnóstico Médico, Dr. House recibe pacientes muy complejos. Su forma de tratarlos invierte el procedimiento formal de la medicina: prescribe primero y diagnostica después. Somete a los pacientes a un proceso de investigación lógico-empírico, exponiéndolos a sus hipótesis hasta encontrar soluciones.

El periodismo y los medios son pacientes difíciles en esta época en la que todo termina topándose con Internet, un entorno donde las reglas, especializaciones y procedimientos, productos y servicios, están en permanente revisión. En ese contexto, la integración de redacciones es una prescripción con diagnóstico postergado. Como Dr. House, estamos sometiendo a nuestro paciente -la industria, el medio, la profesión- a una serie de hipótesis. Un tratamiento de integración que tiene un componente de experimentación, de prueba y error, inusual en los medios.

Integración expandida. Durante la primera década del siglo XXI, en las organizaciones de medios aprendimos que el código fuente de las redacciones necesita actualizaciones. Comenzamos puertas adentro, reorganizando los equipos, funciones y objetivos. La asociación de la producción a los soportes de distribución aún es compleja de extirpar del mindset de la profesión. Pero la amateurización masiva de la producción de contenidos nos está llevando a repensar, incluso, el concepto de integración.

Las audiencias nos están dando cátedra. Modos de organización inéditos en su escala, división espontánea del trabajo, colaboración como infraestructura y ubicuidad en coberturas, están volviendo a las audiencias parte central de la vida de las redacciones. La gestión de contenidos está mutando radicalmente su naturaleza. Antes enfocada en la producción interna, ahora atiende también a los materiales y conversaciones distribuidos por toda la Red.

La expansión irreversible de la cadena de creación de valor está cambiando el negocio de los medios. La producción de plusvalía se está descentralizando. La redacción, antes un lugar, ahora es un organismo vivo. La aparición de los Community Managers y los Social Media Editors fue el primer intento de los medios de integrarse con las audiencias y mimetizarse con las arquitecturas participativas de Internet.

La integración de redacciones puertas adentro es un proceso para poner a prueba nuevas mecanismos de eficiencia en la gestión de contenidos. La integración expandida con las audiencias es parte de un cambio más profundo que se gesta silenciosamente y sin demasiada planificación.

El cambio en los medios es un proceso en marcha. Algunos anuncian integración, otros buscan formas de colaboración y convergencia parcial. Con toda probabilidad, buena parte de la diferencia entre el periodismo que pasó y el que viene sea el management. La gestión de equipos y contenidos ha desbordado la fábrica de noticias del siglo pasado. La nueva fábrica, además de integrar múltiples perfiles profesionales y estar enfocada en la producción de valor, estará expandida.

Flashforward. Los sitios Web que más crecen, también aquellos que son rentables o están alcanzando su break even point, tienen todos un denominador común: no sólo han revisado su forma de organizar la producción, también están ampliando su cartera de productos y servicios. Los saltos que dan son de calidad y diversidad. Transversalmente a esos conceptos están cediendo cada vez más control a la audiencia. ¿Quiénes tienen el control en la portada de Google? ¿Y en la de Yahoo!? ¿Cuál de los dos sitios factura más? En los medios, The Huffington Post, Politico.com, Newser.com y Lepost.fr trabajan en esa dirección. Del rediseño de la organización al rediseño del producto.

Publicado en el Anuario 2010 de FOPEA